La famosa modelo sonorense visitó México y nos contó que se encuentra en una de las mejores etapas de su vida, en la que ya busca formar una familia junto a su esposo, el empresario Stephen Hung
Francis Guindi

(Fotos: Nancy López) Vestuario: Kris Goyri /Locación: Four Seasons

Su cuna es mexicana, específicamente sonorense, pero sus pasos y éxitos son a nivel mundial. Deborah Valdez Hung ha formado parte de la historia de CLASE y ha aparecido en varias portadas, por lo que no era de extrañar que, justo después de celebrar nuestras 300 ediciones, ella nos compartiera en exclusiva su visita a México donde compartió con su familia, conoció al hijo de su hermana, y visitó las playas y lugares de su país que más le gustan.

Nuestra sesión fue en el hotel Four Seasons México City, donde los huéspedes no dejaron de saludarla, lo que en ningún momento le molestó, al contrario, el codearse con el jet set internacional no le ha quitado la amabilidad mexicana. Desde que dejara nuestro país por Asia, está acostumbrada a las miradas y los flashes. Deborah es, después de todo, una de las mexicanas más conocidas a nivel internacional, amiga de diseñadores como Versace y Dolce & Gabbana y asiste a los desfiles de alta costura, siempre en front row.

En las vacaciones, con su familia, conoció a su sobrino 

En esta visita platicamos con la esposa del magnate chino Stephen Hung (quien está próximo a inaugurar el lujoso hotel Louis X111, en Macao, China), sobre su nueva agencia de modelos, en México Paragon Models donde se unió con David Souza. “Yo tengo una agencia en Asia, represento modelos y hago contrataciones a nivel internacional, pero quería trabajar con una agencia aquí y decidí unirme con ellos. Conozco a David Souza, y tengo amigas que trabajan aquí”, dice.

Además de esta agencia, su nuevo proyecto para este 2018 es la plataforma digital www.852babe.com, un sitio en el que los apasionados moda encuentren los mejores diseños y accesorios. La idea surge por la necesidad que ella misma tiene de comprar todo en línea cuando está viajando. En otras entrevistas nos ha confesado que en ocasiones visita cuatro ciudades en un solo día y hasta cuatro continentes en una semana, por el trabajo de ella y Stephen.

“Me interesa que la gente en Latinoamérica tenga acceso a productos costeables, sin tener la necesidad de viajar a otro país. Apenas estoy empezando, pero ya he platicado con varios diseñadores mexicanos que hacen ropa y accesorios para incluir sus productos”, dijo. Durante la sesión luce las piezas del mexicano Kris Goyri, un gran amigo de ella y de quien le fascinan sus creaciones.

En medio de la charla sobre proyectos profesionales y planes de trabajo, Deborah nos sorprendió al decirnos que hace poco se fue a vivir a Europa para tomar lecciones privadas de pintura y por ello, estará viviendo entre París y Florencia y nos confesó que ya desea tener un hijo junto a su esposo, con quien ya tiene ocho años de casada. Dice que quisiera tener uno o dos bebés, aunque no ha pensado si quiere niño o niña, o siquiera los nombres, pues hasta que no esté embarazada no quiere ilusionarse. “A mis hijos me gustaría inculcarles los valores de las familias mexicanas, que son muy unidas, y que tuvieran nuestro humor. Me gustaría que visitaran mucho México para que vean mis raíces. A Stephen también le gustaría tener hijos, especialmente una niña”, explica. ¿Y a qué te gustaría que se dedicaran? le preguntamos, pensando que a lo mejor querría que fuera modelo como ella o empresario hotelero como su esposo. “Que se dediquen a lo que quieran, pero que sean felices, porque sus padres estarán ahí para apoyar sus decisiones”, afirma muy contenta.

Si bien ya traía la idea de convertirse pronto en madre, fue este viaje a México, en el que aprovechó para ir a su natal Hermosillo para visitar a su familia, y este reencuentro hizo que se le despertara aún más el deseo de ser mamá, pues se convirtió en tía por primera vez. “Estuve cuidando mucho a mi papá y a mi primer sobrino. Traté de pasar el mayor tiempo posible con ellos. Estoy muy enamorada de mi sobrino, yo ya quiero tener bebés, ojalá que Dios me dé la bendición pronto”, nos dijo. La emoción con la que pronuncia estas palabras nos hace pensar que probablemente no pase de este año cuando Deborah nos dé la feliz noticia. Esto sin duda será un shock para sus cientos de miles de seguidores, quien no dudarán en copiar sus looks pre mamá, pues es imposible que deje su increíble estilo aún cuando esté embarazada.

La modelo ya llevaba dos años sin visitar Sonora y regresar le provocó muchísimos sentimientos de nostalgia. Aunque lleve 10 años viviendo en el extranjero su corazón y su carácter son mexicanos… son norteños. Siempre busca pasar más tiempo en contacto con sus raíces, pero su vida y su profesión lo vuelve complicado.“Solo vengo si puedo pasar más de una semana aquí, si no es muy difícil ajustarme. En este viaje pude estar un poco más de tiempo con la familia, especialmente por el nacimiento de mi sobrino”, nos comparte.

Regresar a su ciudad ha de significar una vuelta al pasado para Deborah, quien al salirse de ahí, siendo adolescente, nunca imaginó que tendría la vida de la que goza ahora. Con el carácter y empuje de una verdadera norteña, dice que siempre imaginó que habría algo más para ella allá afuera… y ¡sí que lo hubo! Por algo será que en su familia la apodan “La Generala”. “Estudié Derecho porque tenía la imagen de mi papá y tíos, pero la moda tiene un lugar en mi vida mucho antes de ir la universidad”, cuenta y recuerda que a los 16 años fue a su primer casting de modelos sin contarle a nadie. Después se mudó a Nueva York para continuar su carrera y luego a España, donde recibió una propuesta para trabajar en Asia. Ahí la casualidad, o el destino, hizo que conociera a Stephen, con quien después de un año y medio de novios se comprometió. “Llevamos ya ocho años, hemos compartido muchos momentos juntos. Él me apoya en todos mis proyectos y está orgulloso de lo que hemos logrado", agrega.

Aunque lleva una vida de lo más glamurosa y ajetreada, la modelo nos dice que tiene su lado hogareño, uno al que gusta estar en casa, cocinar, ver películas y caminar con su perrita. “Sobre todo me gusta ver a mis amigas y estar con gente que tenga buen sentido del humor”, afirma. Siempre trata de encontrar el balance entre el trabajo y su vida personal y, probablemente, cuando se convierta en madre tendrá que cambiar en ocasiones su vida como modelo, empresaria y embajadora de moda, por la vida en casa, atendiendo a su bebé.

 

 VACACIONES EN SU QUERIDO MÉXICO
Deborah o “La Generala” como le dicen en su familia, nos cuenta que solo viene a México si tiene la posibilidad de pasar más de una semana aquí para estar el mayor tiempo con sus seres queridos en su amado Hermosillo, lugar que le despierta mucha nostalgia y maravillosos recuerdos. También le gusta aprovechar para disfrutar de algunos de sus destinos favoritos: la Riviera Maya, en especial Tulum, Playa del Carmen, Bacalar y también la Ciudad de México. 
 

Por quien nos morimos de ganas de ver también en su papel de padre es a Stephen. El excéntrico hotelero acapara las miradas a donde quiera que va por sus particulares looks y, junto con Deborah, ha formado una power couple con un impresionante despliegue mediático en Asia. #TheHungs, como Deborah pone en sus fotos en Instagram junto a él, han creado todo un estilo de vida en pareja que la prensa internacional no se cansa de retratar.

Pero, no hay que irse solamente con la apariencia ultra glamurosa y jetsettera que esta pareja transmite. Su relación es envidiablemente romántica y estable. Han consolidado un matrimonio en el que ambos son mejores amigos y se apoyan mutuamente en sus proyectos. Fue en su pasado aniversario de bodas que ella le dedicó un mensaje muy romántico, agradeciéndole por todos los años juntos. “Por todas las veces que no podemos comer porque preferimos tomarnos de la mano. Por todas las veces que nos duele la boca de tanto reír. Por cada mañana que me levantas con tus besos. ¡Gracias por cada momento! Todo es mejor cuando estás a mi lado. Un verdadero caballero y príncipe azul. Un increíble esposo. Te amo con todo mi corazón”, escribió. No podemos dejar de imaginarnos la familia que harán cuando sumen a su felicidad la posible llegada de un miembro más.

Deborah en México
 

Durante su visita a Sonora ella disfrutó de la playa, estuvo con sus amigos de toda la vida, anduvo por la ciudad y confiesa que comió de todo. “Siempre tengo mi lista de cosas que quiero probar y las que quiero llevarme a Hong Kong. Es difícil estar en Hermosillo por el clima, pero este invierno estuvo muy bien.”, dijo.

La modelo también estuvo viajando por toda la Riviera Maya y estuvo una semana en Cancún, además de visitar Tulum, Playa del Carmen y Bacalar. “Me encanta la Rivera Maya y el Caribe, es uno de mis lugares favoritos del mundo, siempre que vengo a México trato de ir para allá”, cuenta.
Uno de sus propósitos para este año es tener más tiempo para estar con su familia y amigos, para de esta manera conectarse con sus raíces mexicanas. “En estos 10 años he trabajado mucho, quiero descansar y dedicar más tiempo para mí”, confiesa.

Para ella ha sido muy difícil vivir fuera de México, ya que extraña a su familia y amigos. Aunque viva en una cultura muy distinta a la nuestra y ya lleve una década fuera, nunca ha olvidado a su país y su gente. “Extraño sobre todo el humor mexicano que, en otros lugares no se tiene, además aquí es muy fácil hacer amistades. También en Hong Kong la gente es muy respetuosa y profesional, pero el cambio de entrar a una cultura tan diferente y lejana es muy drástico”. 

Deborah se ve viviendo nuevamente algún día en México, pero mucho más adelante, una vez que termine su vida profesional, pues todavía siente que hay muchas oportunidades para ella en Asia. Y el lugar donde le gustaría vivir, por supuesto, es la Riviera Maya.

Y es que no importa cuánto tiempo tenga fuera de su país, Deborah sigue teniendo el carácter de sus paisanos, algo que seguro atrajo a Stephen cuando la conoció. “Los sonorenses somos alegres, pero también recios y fuertes de carácter, en ocasiones dicen que también somos altivos”, nos comenta. Las mujeres de su estado también son guapas, muy altas y con unos enormes ojos como los de ella.

Ella considera que la clave de su éxito fuera del país consistió en la valentía que tuvo de salirse de su zona de comfort. Es embajadora de marcas como Versace y Roberto Cavalli, pero lo es sobre todo de México y Latinoamérica. “Creo que no hay suficientes latinas allá afuera y deberíamos estar, pues tenemos todo, especialmente en Europa y Asia. Por eso siento que encuentran algo diferente en mi actitud, que aporto cosas diferentes a lo que está haciendo la gente que trabaja en la moda”, asegura.


En cada evento que asiste, ya sea a la Semana de la Moda en París o en otros donde se rodea de personalidades como Donatella Versace, Alberto de Mónaco o Naomi Campbell, Deborah es una fiel y orgullosa representante de México. “Tenemos una cultura muy rica, me encanta venir y ver todos los colores y la cocina, que es maravillosa. La gente es muy buena y trabajadora. Tenemos un corazón humilde, pero siempre tenemos ilusión y esperanza en un futuro mejor y por eso damos lo mejor de nosotros mismos. Además, me encantan los paisajes tan distintos que tenemos, desde las playas, la jungla y los desiertos", agrega.

En los medios han apodado a Deborah como “La cenicienta mexicana”, pero lejos está ella de que su historia sea un cuento de hadas. La de esta modelo es una historia de perseverancia, disciplina y valentía. Ahora que ha conseguido todo lo que soñó, es momento para ella de hacer una pausa, descansar y prepararse para su siguiente etapa, tal vez una de las mejores: la de ser madre.
 

DEBORAH EN CORTO:

Libros entrañables: 
Algunos recientes que me encantaron: “Cien Años de Soledad”, de Gabriel García Márquez, “Land of the Firebird, the Beauty of Old Russia”, de Suzanne Massie; y “The Indomitable Marie-Antoinette,” de Simone Bertière.

Comida favorita: 
Mexicana, italiana y tailandesa.

Bebida preferida: 
Me encanta el té, siempre estoy tomando té verde o té blanco. También me encanta el café.

Diseñadores icónicos: 
Zuhair Murad, Michael Cinco y Ralph & Russo.

Colores que más usa: 
Rojo, rosa y blanco.

Beauty secret infalible: 
Creo que mi secreto es la genética. En realidad, viajo mucho y me mantengo muy ocupada, 
no tengo una dieta especial y trato de dormir 
lo suficiente.

Destinos imperdibles:
En México, la Riviera Maya, Cancún, Bacalar.


Raquel y Doris Bessudo nos abren las puertas de su casa y nos cuentan cómo era el empresario, las anécdotas más especiales que vivieron con él, cómo fueron sus últimos días y muestran su álbum familiar con sus mejores fotos de nostalgia
Aracely Garza
Raquel Bessudo, Doris Bessudo

(Fotos: Jaime Martín)

Ya estaba de cierta manera anunciado, pero siempre conmociona enormemente cuando ocurre. El 25 de junio, en su casa, León Bessudo le apretó la mano a su hija Patty por última vez y su esposa Raquel y su hija mayor Doris se despidieron de él. León tenía 79 años.

Madre e hija nos abren las puertas de su casa para recordar con cariño al empresario, para hacer un recuento de su vida, de las buenas y las malas experiencias pero, sobre todo, el recuento de una historia de amor de 55 años que comenzó cuando un arrojado joven decidió que aquella impresionantemente guapa adolescente de 16 años se convertiría algún día en su esposa. Y así lo fue, justamente un año y dos meses después de aquella fiesta del 28 de abril, día que ella celebraba su cumpleaños, y que nunca imaginó que el amor de su vida llegaría.

Pero antes de contar la historia de amor de esta pareja, platicamos con Raquel y Doris sobre cómo fueron los últimos momentos de León, a quien a pesar de su enfermedad, su esposa siempre lo animaba a salir a los eventos sociales, aunque fuera en silla de ruedas, y siempre se tomaba una foto con él para los fotógrafos. Hasta el último día, esa adolescente de apellido Birman, a quien León señaló y le dijo a su hermano: “con esa güerita me voy a casar ”, lo amó con todo su ser.

“Todavía no me cae el veinte de que realmente ya no está. Todavía veo su ropa, sus cosas, todavía pienso que tengo que ir a comprar algo para León… y me acuerdo que ya no está. Me cuesta mucho trabajo. No acabo de decir ‘dónde está mi gordo’”, nos dijo Raquel en la intimidad de su casa y en la primera declaración que da a un medio tras fallecer su compañero de vida. Te puede interesar: Muere León Bessudo Sourasky

Ella nos platica que León ya no estaba consciente de la realidad desde hace varios meses y que siente que ya no quería vivir más por su enfermedad. Una semana antes de fallecer le hicieron una colostomía y todo indica que no la resistió. “Yo creo que León en el fondo dijo: “es mi tiempo”. No sufrió, yo creo que le vino un paro porque dejó de respirar y se nos fue. Fuimos como locos por el oxígeno, pero ya nada funcionaba. De alguna manera llegó mi hija a sustituir a León, está viviendo conmigo y me está haciendo mucha compañía. Me hace decir, ‘se fue mi gordo, pero ahora está mi hija’. Claro, la tengo prestada”, dice Raquel mostrándose optimista, pues Doris vive en Los Ángeles con su esposo Jorge Dorenbaum y sus dos hijos Natan y Joella.

Ambas nos dicen que al empresario le diagnosticaron Lewy Body Dementia, con síntomas parecidos al Parkinson y al Alzheimer, hace cinco años y que decidieron no contarle nunca para no alarmarlo aún más, además de que ya tenía diabetes desde hace más de 40 años. Poco a poco ya había ido perdiendo la capacidad de moverse y empezaba también a tener problemas cognitivos. Desde ese momento, León se fue apagando paulatinamente, pocas veces pronunciaba el nombre de Raquel y su familia llevaba ya tiempo en proceso de duelo, por lo que aunque les dolió muchísimo su muerte, no fue un shock tan repentino.

Sin embargo, Raquel y Doris recuerdan que fue un trágico evento, hace 38 años, lo que ocasionó el declive de León.

El dramático suceso que cambió para siempre a León

Fue en 1980 cuando León y Raquel vivieron la peor experiencia que le puede ocurrir a unos padres: perdieron a su hijo Isaac.

Raquel nos cuenta que su hijo, con 13 años de edad, recibió en la cara un golpe por accidente de un compañero, que sabía karate, en el colegio Americano mientras jugaban futbol. Un chavo que hasta la fecha sufre cuando ve a Raquel pues se acuerda de aquel trágico momento.

Al recibir el golpe, Isaac fue llevado de inmediato al hospital en donde le hicieron unos estudios en la cabeza y no apareció ninguna lesión. En lugar de ir a su casa, él prefirió irse con su hermana Doris, quien a los pocos momentos se dio cuenta que su hermano se estaba quedando dormido y, sabiendo que había tenido un accidente, lo volvió a llevar al hospital. De inmediato llamaron a Raquel y a León para informarles que su hijo venía muy golpeado y que lo tenían que llevar a terapia intensiva. “Yo le daba besos, pero no reaccionaba”, agrega Raquel cuando se acuerda de aquel fatal día. En ese momento Isaac estaba inconsciente, pero cuando le pusieron una inyección, se levanta, grita y se desvanece. “León y yo atrás empezamos a gritar como idiotas ‘qué le hicieron, nos lo mataron’”, recuerda ella, muy triste.

A la semana del accidente murió Isaac Bessudo Birman y su papá nunca volvió a ser el mismo. “Ese momento para León fue el acabose. Era su chiquito, era su hombre, después de dos mujeres. Esa muerte lo bajó demasiado. Quizá su mente sí quería seguir, pero su cuerpo ya estaba dañado. Lo vi muy triste, muy acongojado y yo le dije: ‘a ver gordo, éramos cinco, somos cuatro y te pones las pilas, porque yo sola no me voy a quedar a cuidar a mis hijas’, dijo la socialité. Y es que Raquel nos asegura que nunca ha sufrido tanto en su vida como aquel día, pero que su personalidad no es la de llorar en público. Una cosa que le impresionó muchísimo es que fue la primera vez que vio a su esposo llorar, pues ni en el funeral de su propia mamá lo había hecho.

Una de las partes que más sufrió Raquel después fue cuando llegaban a su casa todos los amigos de su hijo para darle el pésame y no podía soportar verlos y preguntarse por qué ellos sí vivían y su hijito no. Lo que siempre atesorará es que, a pesar de su corta edad, Isaac ya había conocido todo el mundo, pues a los Bessudo les encantaba viajar y conocer lugares exóticos. “Era el niño más guapo de este mundo, además era un angelito. Le daba un reloj, por ejemplo, y le preguntaba dónde estaba y decía que le había fascinado a alguien y se lo había regalado”, recuerda Raquel, quien además rememora que por este suceso su hija Patty no pudo celebrar sus quince años con una fiesta, como sí la tuvo Doris.

Durante estas palabras, Doris escucha a su mamá con atención. Ella estuvo presente, más que nadie, durante la tragedia, y la recuerda como si fuera ayer. Si bien su mamá no es de llorar en público, Doris no puede evitar que le salgan las lágrimas a raudales al recordar ese día y cómo cambió su papá tras este. “Realmente cuando muere mi hermano es la primera vez que lo vi muy mal y ya nunca fue el mismo. Yo me dedicaba a hacerlo reír y que su vida regresara a la normalidad. Mi mami fue más fuerte la verdad, pero dormíamos los cuatro juntos en la cama y en la noche yo escuchaba llantos de mi papá como un perrito. Nunca había oído algo igual. Yo decidí bloquear lo de mi hermano para estar fuerte, para sacar a la familia adelante e incluso con mi hermana nunca hemos hablado de esto hasta la fecha”, dijo con la voz entrecortada.

El carácter de León era tan fuerte, y el de su hijo muy diferente, que un día Isaac le confesó a su mamá que él no podría con la carga de la empresa Jarritos, empresa fundada por el papá de León. Así dicen ambas que era él, demasiado maduro para su edad que antes de cumplir 13 años ya podía emitir este tipo de juicios.

Doris, por su parte, nos revela que ella se rebeló mucho contra su papá, pues no le gustaba cómo trataba a su mamá y que no le diera libertades. Eso la hizo ser una mujer que espera que el hombre la respete y que le dé su lugar. “Él era un hombre con muchos amigos y por otro lado era muy exigente con mi mamá. En algún momento dado le llegué a tener coraje porque yo me acuerdo que en uno de sus enojos la aventaba contra la cama que casi le pega porque un traje estaba mal planchado o porque unos calcetines no eran el par. Yo me le enfrentaba a él y defendía a mi mamá. De milagro no acabé con coraje a todos los hombres porque, lo que sí yo me dije a mí misma, es que si me llegaba a casar jamás permitiría que me tratara así mi esposo como mi papá trató a mi mamá. Hasta que dio la vuelta. Una vez que muere mi hermano, él se convirtió en otra persona. Mi papá era el macho de machos y a mi mamá la traía corta. Si se maquillaba demasiado le daba una furia que a mí me daba tanto miedo que me metía al baño con ella y le pedía ‘mami no te pongas mucho rímel, no te pongas mucho lipstick’”, confesó y agregó que aunque su mamá pudo dejar a su papá en varias ocasiones, siempre fue más grande el amor y las ganas de vencer los obstáculos y no darse por vencido.

De igual manera Raquel recuerda cómo la transformación de su esposo fue impresionante tras la tragedia. “Cambió León, porque mi León era adorable, pero de un carácter fuertísimo. Como un león. Celoso, que yo decía que Otelo era pequeño comparado con él. Yo no me podía mover sin que se enojara por algo. Era de los que encontraba su camisa y veía que un botón se le estaba cayendo y se la quitaba rompiéndola. Así era mi gordo, muy especial. Pero siempre fue muy cariñoso, adoraba a sus hijas”, dijo.

Así era León Bessudo

Las dos coinciden en que León era el papá más consentidor y divertido. Era el alma de la fiesta, poseía una personalidad súper seductora, tenía muchos amigos y le encantaba hacer reuniones. De él Doris dice que heredó su buen sentido del humor y la capacidad de hacer click con la gente de manera muy rápida. Platica además que la relación entre su papá y su esposo Jorge Dorembaum era excelente, al grado que era a él a quien León le confesaba lo mal que se sentía por su enfermedad para no angustiar a su familia. Como abuelo para sus hijos dice que era el más presente y que dejaba todo para ir hasta Los Ángeles para verlos y acompañarlos a sus clases de soccer y natación.

Y es que León además tenía un impresionante carisma. A todos hacía reír y en cualquier evento resaltaba su divertida personalidad. 

Una de las anécdotas que recuerda Doris de pequeña, justamente sobre este rasgo de su padre, es que cuando viajaban en crucero su papá solía bromear que ya estaba listo para la típica captain’s night, aunque llevara solo la parte de arriba del tuxedo y abajo boxers, lo que hacía que sus tres hijos se rieran a carcajadas. “Yo de chiquita era muy aprensiva e hipocondríaca y él se dedicaba a hacerme reír para que se me quitara esa angustia y esa ansiedad. Yo creo que yo heredé eso de él porque ahora yo me dedico a hacerla reír ya que me cuesta mucho trabajo verla sufrir, igual que a mi papá le costaba trabajo vernos sufrir”, dijo. 

De su papá, Doris admiraba su honestidad y su rectitud, pues dice que no era capaz ni de saltarse una fila para llegar antes. Al empresario le encantaba tocar el piano, nadaba mucho y en general le gustaba hacer todo tipo de ejercicios. De hecho, no recuerda que alguna vez su papá la regañara a ella o a sus hermanos, pues en realidad su mamá era a la que le tocaba ese papel más estricto, de lo consentidor que era él.

León y Raquel: una historia de amor de 55 años

Raquel bromea cuando habla sobre su boda con León y la califica, riendo, de un “infanticidio”. Ella tenía 17 años y él 23 años cuando se casaron. A los 18 años tuvo a Doris y a los 21 a la familia completa.

En su primera salida como novios, recuerda que fueron a ver a Sara Montiel en un cuplé y que él le confesó que había salido con muchas mujeres antes que ella. “Yo no entiendo cómo yo toda deslavada y preparatoriana con calcetas me escogió. Me quedé un poco shockeada porque era muy mujeriego, pero fue tal lo que me expresó de amor que creo que ya nunca tuvo la inquietud de tener más mujeres”, dijo y recuerda otras anécdotas, como que una de las primeras cosas que recibió de él fueron toneladas de refrescos Jarritos. A León también le fascinaba llevar a su entonces novia a cenar, al cine y al circo Atayde Hermanos.

Raquel admite que se casó sin saber lo que era el matrimonio, pues sus papás nunca le explicaron lo que era y que así se acostumbraba. Así que un día, en la casa donde vivía con sus padres en La Condesa, estos recibieron a los de León con champagne para celebrar la pedida de mano.

La pareja se casó en el jockey club en 1963 porque el papá de él, Isaac Bessudo, tenía caballos, y bailaron My Way como su primera canción como esposos. De luna de miel viajaron a Miami, Los Ángeles y Las Vegas.

Lo que más le encantaba hacer a los Bessudo era viajar por todo el mundo y es que además León tenía que visitar muchos lugares por trabajo. En muchas ocasiones llevaban a sus hijos y disfrutaban en especial los viajes en barco.

A las anécdotas de su mamá, Doris reacciona sorprendida o riendo, pues algunas no las conocía. Lo que sí recuerda es que cuando viajaban sin sus hijos, ella se le colgaba de la pierna a su mamá para intentar que la llevara.

Al hablar de su vida como casada, Raquel dice que fue muy linda, pero que a la vez ella era una princesa en una jaula de oro, pues su esposo le pedía estar en su casa todos los días a las cinco de la tarde, una hora a la que obviamente ella no tenía ningún interés en llegar.

“Le empecé a decir enemil cantidad de mentiras para hacer mis cosas. Y que me cacha un día. Yo estaba apoyando a mi cuñada Estela, que tenía la galería Estela Shapiro, y estábamos en el San Ángel Inn con Tamayo, en un gran evento. Y que llega Bessudo. Me dijo: ‘a ver, vamos al bar a platicar’. Yo me estaba muriendo porque le dije que se me había descompuesto el coche y se dio cuenta que no era cierto. Me dijo ‘me estás diciendo mentiras, nos vamos a divorciar’. Y le dije ‘tienes razón, te estoy diciendo mentiras’ y empecé a llorar. Y entonces me dijo ‘¿me vas a seguir diciendo mentiras?’, y le dije ‘en la vida. Quiero nada más que me dejes ser. Que me dejes estudiar, que me dejes apoyar a tu hermana en la galería y no puedo estar a las cinco de la tarde en la casa. Yo no necesito más hombres que tú, tú eres el hombre más importante en mi vida, entonces entiéndeme’. A partir de ahí, empecé a vivir realmente mi existencia. Le dije ‘no quiero ser la esposa de León Bessudo, quiero ser Raquel Bessudo’. Y me dijo ‘ok’… siguió checándome, pero me dejaba ser”, nos confesó.

Y es que todos los que conocen a Raquel, así sea mucho o poco, saben lo tremendamente activa que es y la gran inteligencia que posee. Su encantadora personalidad y su increíble carisma tenían que ser disfrutados por más gente. No era natural para ella quedarse siempre en su casa, sino estar presente siempre en los mejores eventos, apoyando causas filantrópicas, para impulsar el arte, relacionadas con moda y muchas otras más.

Cincuenta y cinco años son una cifra millonaria en el matrimonio. ¿Qué recomienda Raquel para durar tanto? “Lo más importante es que sientas algo muy especial con esa pareja que encontraste, que sientas que no puedes vivir sin él. Te tiene que mover desde la punta del pie hasta el último pelo. León me movió el piso, yo tenía mis planes muy claros. Si no lo hubiera encontrado sería una intelectual en la UNAM, feliz dando clases. A todos les digo que encuentren esa emoción de estar con esa persona y nunca perderla. Tener esos detalles que hacen que la vida se vuelva maravillosa”, contestó.

Si pudiera regresar el tiempo dice que “con los ojos cerrados” se volvería a casar con León y repetiría estos 55 años, que aunque lo peor fue la muerte de su hijo, todo lo demás no lo cambiaría.

Al final, la vida da giros inesperados y hasta un tanto irónicos. El hombre protector, fuerte y macho que era León, cambió por las circunstancias y fue Raquel quien hasta el último momento de su vida lo cuidó y nunca se separó de su lado. “Lo amé. Le doy gracias a Dios que encontré al amor de mi vida y que, aunque tuvimos etapas duras, acabó comprendiendo que el propósito no es dominar a la mujer, sino ser su cómplice”, dijo segura y con una sonrisa. Continúa leyendo: La historia de amor entre Raquel Birman y León Bessudo


Un lujoso castillo que se levanta majestuoso a orillas del río Saint-Laurent, en La Malbaie, para colmar a sus huéspedes de una irresistible joie de vivre
Jes Garbarino
Hotel Fairmont Le Manoir Richelieu, Charlevoix Canada

(Créditos: Jes Garbarino y cortesía Fairmont Le Manoir Richelieu. Blog: bitacoraserrantes.com)

La tradición de hospitalidad de Charlevoix cuenta ya con más de dos siglos de experiencia. Los imponentes paisajes que se despliegan sobre los márgenes del río Saint-Laurent convocan a los viajeros que buscan relax y esparcimiento desde hace muchísimo tiempo. Y el hotel Fairmont Le Manoir Richelieu ha estado allí para poner un toque de distinción desde 1899, convirtiéndose en un hito ineludible.

Aunque el hotel original se incendió en 1928, fue inmediatamente reconstruido, para que los visitantes pudieran disfrutar tanto del lujo de sus instalaciones como del que propone la naturaleza. Hoy, con sus 405 habitaciones, sus cuatro restaurantes y el bar La Brise, su spa, sus albercas y su campo de golf de 27 hoyos, es un excelente lugar donde sentar las bases para un recorrido sin prisa por los diferentes pueblos de la región. Te puede interesar: 24 horas en: Charlevoix, Canadá

La antigua entrada principal del hotel mira al río, ya que en un inicio los visitantes llegaban allí en barco. Pero en la actualidad, los automóviles obligaron a darle prioridad a un acceso secundario, ubicado frente al Casino de Charlevoix. Aunque también se puede llegar desde la estación del tren turístico que une la ciudad de Quebec con Baie-Saint-Paul y La Malbaie, y que tiene su terminal justo donde antes desembarcaron los viajeros.

El hotel, que acaba de ser sede de la 44ª Cumbre del G7, está rodeado de jardines llenos de flores, senderos para recorrer en calma y muchos lugares donde sentarse a descansar. Además, propone actividades especialmente pensadas para los niños y la posibilidad de unir habitaciones, con lo que se vuelve ideal para las familias y para todos aquellos que saben disfrutar al máximo la vida. 


Un meteorito caído hace 400 millones de años le dio forma al valle donde se asienta esta región canadiense
Jes Garbarino
Charlevoix, Canadá

(Créditos: Jes Garbarino / blog: bitacoraserrantes.com)

8:00 a 9:00: tierra de artistas, con unos paisajes tan inspiradores, Baie-Saint-Paul es un perfecto imán para los artistas. Se pueden recorrer sus encantadoras calles y entrar en las galerías, además de visitar su Musée d’art contemporain y los ateliers de los pintores.

9:30 a 10:30: Route des Saveurs, una probadita a la Ruta del Sabor: los amantes de los quesos se pueden dar una vuelta por Famille Migneron, pioneros en la elaboración de quesos, aunque ya incorporaron otras especialidades como los vinos. Para algo más exótico, está la granja de emus, donde venden su carne y también cosméticos.

11:00 a 12:30: Train de Charlevoix, por la franja que separa las montañas del río Saint-Laurent, corre un pequeño tren turístico que une la ciudad de Quebec con Baie-Saint-Paul y La Malbaie, ofreciendo vistas espectaculares. Es posible tomarlo en el tramo que separa estas dos últimas localidades.

13:00 a 15:00: la academia de música, un parque de esculturas al aire libre y algunas de las mejores vistas del río Saint-Laurent se concentran en los extensos jardines de Domaine Forget, donde se respira, se observa y se escucha el arte. Los domingos hay brunch musical.

16:00 a 19:00: del puerto de Baie-Sainte-Catherine salen los cruceros que hacen realidad el sueño de ver ballenas y belugas en su ambiente natural. El recorrido dura tres horas y los recuerdos, toda la vida. Te puede interesar: 24 horas en: Pilsen, la ciudad de la cerveza

19:15 a 21:00: tras la emoción por el espectáculo que brindan las ballenas, se abre el apetito y es buena idea saciarlo en el Café Chez Sam, donde cocina la dueña de casa con su esposo y, cuando terminan la faena, cantan a cappella para los felices comensales. Continúa leyendo: 24 horas en: Mykonos, el spot favorito en Grecia


El hijo de Patricia Bernal y Sergio Yazbek es una de las grandes apuestas de la actuación nacional
Redacción / Instagram

(Agencias, Instagram)

Seguramente en los útlimos días has visto publicaciones en las que el tema de conversación es Darío Yazbek pero no terminas de entender por qué todos hablan de él. Darío es un actor muy joven que nació en el seno de una familia de actores y directores muy reconocidos en nuestro país. Su más reciente actuación es 'Julián', personaje en la recién estrenada serie de Netflix 'La Casa de las Flores'.

 

Si ya la viste es muy probable que también hayas caído en las redes de 'Julián' y te hayas unido al uso de #LordDámeloTodo. Pero, ¿qué tanto sabes de él? Aquí te lo contamos. 

Darío Yazbek Bernal es hijo del fotógrafo Sergio Yazbek y de la actriz Patricia Bernal; y medio hermano de Gael García Bernal.

Su trayectoria no es nada nueva pues su primer película fue 'Daniel y Ana' (2009), Sin embargo, desde la noche del viernes, la popularidad de Darío Yazbek Bernal aumentó gracias a su participación en La Casa de las Flores, pues sus grandes ojos, su enorme y encantadora sonrisa enamoran a cualquiera y ya ni hablar de sus... desnudos.  

¿Por qué ha llamado tanto la atención su participación en la serie La Casa de las Flores? Por esto: 'Julián', interpretado por Darío, es un joven que ha tenido que aprender a vivir con una doble identidad debido a que su familia goza de buena posición social y económica. Frente a la sociedad mantiene una relación con su novia de toda la vida pero, cuando ls puertas de su vida pública se cierran, la pasión se desborda por 'Diego Olvera', interpretado por el actor Juan Pablo Medina. Además, cuando su madre (Verónica Castro) lo descubre, la aparente estabilidad de la familia sucumbe.

Otro punto importante es ¡porque lo hemos visto en desnudo parcial todo el tiempo! Es decir, su derriere ha derretido a casi toda su audiencia. Y aunque mostrar su físico ha sido una de las grandes y atinadas decisiones de la producción, 'Julián' es un joven valiente que, sin importarle el qué dirán, ha decidido no ocultar sus preferencias sexuales ante una madre que busca a como dé lugar la apariencia ante el qué dirán. 

 

Y, por si fuera poco, su calidad histriónica está a la altura de grandes figuras que con él comparten el set de grabación, como Verónica Castro y Cecilia Suárez. Además, no podemos negar que el hecho de que su personaje literalmente no tenga oficio ni beneficio -es un junior- nos identifiquemos más con la psicología de su personaje. Vale la pena 'Julián' y vale mucho más Darío Yazbek Bernal. Aplausos.

 

 

Retrato hablado de mi cara nerviosa una semana antes del estreno.

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