¿Sabes reconocer el llamado de tu ser?

Parecía muy complicado, pero dejé que mi cuerpo decidiera si estaba o no en condiciones de despertarse. (Foto:Pixabay)

El reconocimiento del ser es la percepción directa del conocimiento verdadero”, Nancy García

¿Te ha sucedido alguna vez que sientes un deseo muy fuerte por hacer algo o estar en algún lugar sin que puedas entender por qué o que te parezca absurdo?  Se trata de un llamado de tu alma. A mi me ha pasado varias veces.

Hoy quiero contarte algo que me sucedió: por alguna razón que después comprendí, una amiga me invitó a tomar una segunda clase de Barras de Access. Yo ya tenía considerado asistir en CDMX y ésta era en Metepec. Las dos el mismo día. Lo más sencillo hubiera sido tomarla en mi ciudad, sin embargo, sentí un “jalón” por ir a la que me quedaba más lejos. La clase resultó ser maravillosa, sin embargo estando allí, la facilitadora, Nancy García, nos habló acerca de un taller que daría al día siguiente para contactar con tu SER.  Desde que escuché eso dije “tengo que venir”. Había varias situaciones en contra: se me acababan de fundir los faros del coche, no estaba contemplado dentro de mi presupuesto, no tenía en dónde dejar a “Pepina”, y para colmo, mi calle estaría cerrada debido al maratón.

Llegué a mi casa en la noche y revisé mis finanzas. Acababa de recibir un dinero totalmente inesperado el día anterior y que pensaba usarlo para inversión. Así que pensé ¿qué mejor inversión que ésta? Me sentía agotada y me debatía entre ir o no. Parecía muy complicado, pero dejé que mi cuerpo decidiera si estaba o no en condiciones de despertarse. Al día siguiente, amanecí como nueva, vi a “Pepina” y me dio toda la tranquilidad dejarla unas horas solita, me arreglé y caminé hasta una zona en donde supuestamente ya había acceso a los coches y pedí un taxi. El conductor se puso en contacto para decirme que estaban bloqueadas las vías. Pasaba el tiempo y yo tenía que tomar el autobús. Finalmente le pregunté a un oficial cómo podría llegar a Constituyentes. Me dijo que solamente por la lateral del Circuito Interior, pero que era peligroso.

En ese punto, pude haberme dado por vencida y regresar a mi casa, ya era mucho y “tal vez no era para mi”. Pero una voz me dijo “sigue”. Hoy me río de la aventura: me fui caminando sobre una banqueta tan angosta que me tuve que poner de espaldas a la pared e irme de ladito, había goteras en el techo del puente y partes en las que de plano me tuve que bajar al pavimento porque no había espacio. Durante mi travesía no pasó ningún coche y en cuanto llegué a una zona segura, ¡los coches empezaron a pasar! Fue algo que mi mente no comprendía en ese momento. Caminé en total como 40 minuto hasta que pude tomar un transporte que me llevara a la estación de autobuses y llegué a mi destino en punto. Más tarde comprendí para qué tenía que estar allí. Y que fue mi SER quien me estaba guiando. La próxima semana contaré más acerca de esta experiencia.

¿Te has puesto a pensar que tal vez todo podría ser aún mejor de lo que habrías imaginado? (Foto: Pixabay)

 

Estoy muy contenta por estar de regreso en CLASE este año y deseo que sea un gran año para ti. En las últimas semanas de fiestas he estado cada vez más consciente de la maravilla de celebrar cada día sin importar que sea una fecha especial. Esto lo hemos escuchado muchas veces, sin embargo a veces se queda como una linda frase que no ponemos en práctica. Por el contrario, ponemos todas nuestras expectativas en el “día de mi cumpleaños”, “de mi boda”, “de mi graduación”, “de mi viaje”… ¿y qué pasa cuando llega el momento y las cosas no salen como lo esperábamos? Te sientes fatal, cerraron el restaurante al que ibas a festejar, te dejó plantada la maquillista. O ¿qué tal cuando te vas de shopping en un viaje y compras algo para estrenar cuando regreses, que según tú, será “el día”? Confieso que hace muchos años yo hacía eso y luego no salía el súper evento que esperaba.

Hace ya mucho tiempo que la mayoría de las veces cuando compro algo que me encanta, me lo llevo puesto, porque ESE es el momentazo. Incluso una vez que en Florencia compré una bolsa, les dejé guardada la que yo traía puesta y la recogí en la noche. Cuando todos los días estamos eligiendo celebrar es impresionante la cantidad de posibilidades que se abren a nuestro paso, porque estamos dispuestos a verlas y  aprovecharlas. Y además podemos sorprendernos por lo que aparece.

Esto no significa que no disfrutes esas fechas especiales, sino que dejes de poner toda tu energía en algo que ya concluiste que tendría que estar perfecto o por lo menos, de cierta manera. ¿Te has puesto a pensar que tal vez todo podría ser aún mejor de lo que habrías imaginado? Cada vez que decidimos que algo —lo que sea— solamente puede darse de cierta manera, o con posibilidades previamente determinadas, nos cerramos a la magia que existe en el universo en donde las opciones son infinitas.

¿Qué tal que te propusieras este año gozar cada día? ¿Qué importa si es lunes o miércoles o domingo? Saca tu mejor vajilla, la ropa que más te gusta, ponte [email protected] para ir al banco o al súper, toma champagne cuando quieras. 

Te invito a que todos los días, al despertar hagas una pregunta como ¿qué tomaría para que este día sea mucho mejor de lo que jamás hubiera imaginado? Y me encantaría que me compartieras tus experiencias a través de mis redes sociales.

Hemos comprobado la fuerza que tiene el que muchas personas se unan en una misma intención. (Foto: Pixabay)

Es maravillosa la gratitud. Así como el amor puede ser interpretado desde diversos puntos de vista –solamente hay que escuchar las letras de las canciones en las que a veces se confunde con otras cosas como necesidad- la gratitud es siempre la misma. Si tuviéramos solamente cinco palabras para poder expresar, creo que GRACIAS sería una de ellas. Es corta y abarca mucho.  Nos enseñan como modales de buena educación decir “por favor” y “gracias” y a veces las decimos en automático. Sin embargo, cuando nos conectamos con la energía de la gratitud, es cuando verdaderamente podemos ser testigos de su poder.

La gratitud nos conecta con el presente, nos ubica en el aquí y ahora, ya que nos ancla con lo que está sucediendo en este preciso momento. Es lo que es, es lo que hay. Sin voltear a ver lo que fue o sin la expectativa de lo que podría ser. Eso nos lleva a la conexión con la abundancia, ya que nos permite darnos cuenta de todo lo que tenemos, lo que hemos logrado. Al decir “gracias” estamos pidiéndole al Universo que nos mande más de esto que tanto apreciamos. Estamos acostumbrados a pedir a Dios o a quien cada quien elija, a través de cadenas de oración. Y hemos comprobado la fuerza que tiene el que muchas personas se unan en una misma intención.

Hoy quiero proponerte que usemos esa misma intensidad uniéndonos en una cadena de gratitud. Que te des un espacio para contactar con todo aquello que hoy has logrado, lo que ya has recibido, lo que ya es y se ha manifestado en tu vida y que a través de las redes sociales logremos que cada vez sean más las personas que se unan en esta oración.

Empiezo: gracias por la oportunidad que me das al leer todas las semanas lo que comparto, gracias por todas las personas que llegaron este año a mi vida y que han sido una contribución, gracias por la valentía para crearme, descrearme y volverme a inventar, gracias por mi familia, por mis amigos, por todo lo que alguna vez soñé y hoy está siendo realidad…

Podría continuar con hojas y hojas, pero el espacio no me lo permite… En estos días en los que estamos especialmente sensibles, te recomiendo que inicies y termines tu día agradeciendo por lo menos cinco cosas. Lo puedes hacer mentalmente o por escrito. A medida que pase el tiempo, esto se convertirá en un hábito. Deseo que estas fiestas y cierre de año estén llenos de milagros .

 Sucede que cuando todo está bien, ni siquiera nos damos cuenta de si estamos agotando nuestras reservas de energía. (Foto: Pixabay)

Estamos en una época del año en la que parece que el mundo va más rápido de lo normal.  Vivimos con prisa por cerrar los últimos detalles, salir a las tiendas a comprar, fiestas, eventos, diversión. Se trata de un momento en el que también surge la nostalgia porque extrañamos a amigos y familiares que ya no están, ya sea porque murieron o porque están lejos físicamente.

Esta energía comienza cada vez con mayor anticipación. Los comercios están ofreciendo descuentos y adornos navideños desde meses antes, con lo que aumenta el estrés, aunque no nos demos cuenta.

Si esto puede afectar a quienes han llevado un ritmo tranquilo, imagínate cómo te podría perjudicar si ya traías vuelito y venías a toda velocidad. La sensación podría ser como de bajada en un juego en la feria.

Sucede que cuando todo está bien, ni siquiera nos damos cuenta de si estamos agotando nuestras reservas de energía, porque estamos tan contentos que no nos hacen falta. Lo mismo sucede con el dinero: cuando sientes que tienes gastas y gastas a veces sin control e incluso hasta tus ahorros.

Y de pronto ya estás pidiendo esquina y ni siquiera ha empezado lo bueno. ¿Has escuchado lo de “Paren al mundo, que me quiero bajar”? 

Bueno, para que no te suceda mi recomendación es que independientemente de la situación en la que te encuentres, estés al pendiente de lo básico: tu sueño, que tomes suficiente agua, que comas bien… Parece mentira, pero el pasar por alto las necesidades de nuestro cuerpo influye muchísimo en nuestro estado de ánimo y del mismo modo también nos regresa al equilibrio.

Imagínate que ya estás en el torbellino de las fiestas y  sientes que ya no te puedes bajar. Detente. Sí, aunque creas que no puedes, sí puedes. Descansa, tal vez es mejor cancelar un evento y dormir bien una noche que echarte todos los eventos agotado, de mal humor y sin disfrutar.

Haz una pausa y vuelve a tu centro. Ahí te darás cuenta que no es necesario acabar con tus fondos y que puedes tener algunos para recurrir a ellos cuando lo requieras. 
Escucha a tu cuerpo y se convertirá en tu mejor aliado.

 

 Sucede que cuando todo está bien, ni siquiera nos damos cuenta de si estamos agotando nuestras reservas de energía. (Foto: Pixabay)

Estamos en una época del año en la que parece que el mundo va más rápido de lo normal.  Vivimos con prisa por cerrar los últimos detalles, salir a las tiendas a comprar, fiestas, eventos, diversión. Se trata de un momento en el que también surge la nostalgia porque extrañamos a amigos y familiares que ya no están, ya sea porque murieron o porque están lejos físicamente.

Esta energía comienza cada vez con mayor anticipación. Los comercios están ofreciendo descuentos y adornos navideños desde meses antes, con lo que aumenta el estrés, aunque no nos demos cuenta.

Si esto puede afectar a quienes han llevado un ritmo tranquilo, imagínate cómo te podría perjudicar si ya traías vuelito y venías a toda velocidad. La sensación podría ser como de bajada en un juego en la feria.

Sucede que cuando todo está bien, ni siquiera nos damos cuenta de si estamos agotando nuestras reservas de energía, porque estamos tan contentos que no nos hacen falta. Lo mismo sucede con el dinero: cuando sientes que tienes gastas y gastas a veces sin control e incluso hasta tus ahorros.

Y de pronto ya estás pidiendo esquina y ni siquiera ha empezado lo bueno. ¿Has escuchado lo de “Paren al mundo, que me quiero bajar”? 

Bueno, para que no te suceda mi recomendación es que independientemente de la situación en la que te encuentres, estés al pendiente de lo básico: tu sueño, que tomes suficiente agua, que comas bien… Parece mentira, pero el pasar por alto las necesidades de nuestro cuerpo influye muchísimo en nuestro estado de ánimo y del mismo modo también nos regresa al equilibrio.

Imagínate que ya estás en el torbellino de las fiestas y  sientes que ya no te puedes bajar. Detente. Sí, aunque creas que no puedes, sí puedes. Descansa, tal vez es mejor cancelar un evento y dormir bien una noche que echarte todos los eventos agotado, de mal humor y sin disfrutar.

Haz una pausa y vuelve a tu centro. Ahí te darás cuenta que no es necesario acabar con tus fondos y que puedes tener algunos para recurrir a ellos cuando lo requieras. 
Escucha a tu cuerpo y se convertirá en tu mejor aliado.

 

Si verdaderamente deseas algo, hazlo tan patente que solamente encuentres puertas abiertas a tu paso. (Foto: Pixabay)

Es curioso cómo vivimos haciendo conclusiones acerca de todo y muchas veces lo hacemos en nuestra contra. Por ejemplo, quieres cambiar el coche y ¿qué es lo primero que te viene a la mente? Todas las formas en las que NO te lo puedes comprar; porque es caro, porque no te alcanza, porque no sabes manejar, porque tienes que hacer otros gastos antes.

Ni siquiera te das la oportunidad de imaginar cómo sería tenerlo, qué color te gusta más, a dónde viajarías en él… Estamos condicionados a ver en automático el NO. ¡Qué pesado!
Y este ejemplo lo podemos aplicar a todas las áreas de nuestra vida. Estamos rodeados de mensajes que nos invitan a cerrar las posibilidades. Desde niña me he rebelado ante esto, incluso llegué a llamarme hace poco “La mujer del Sí”.

Cada vez que se me presenta una idea de algo que deseo, por más insignificante que pueda ser, busco todas las formas en las que pueda acceder a eso y en la mayoría de los casos encuentro un camino que me acerca a mi objetivo.

Ahora sé que así funciona el Universo. Él está esperando darnos, pero es indispensable ser claros en cuanto al sentido de lo que estamos solicitando.

Si deseas hacer un viaje y lo único que haces es concluir que no lo vas a poder hacer, el Universo te va a responder ¡exactamente como lo solicitaste! Todo lo que experimentes a tu alrededor, serán señales de por qué no vas a viajar: te enfermas, salen gastos inesperados, te das cuenta que se venció tu pasaporte, no encuentras boletos de avión.

¿Qué pasaría si realmente quieres hacer ese viaje y empiezas a preguntar las maneras en las que puedas realizarlo? Los mensajes que recibirás irán en esa dirección: te pagan un dinero que te debían, encuentras los boletos en descuento, incluso ¡te lo puedes ganar en la rifa de Navidad de tu empresa!

Te invito a que dejes el miedo de lado y que si verdaderamente deseas algo, lo hagas tan patente, que solamente encuentres puertas abiertas a tu paso. Esto lo puedes aplicar incluso para pagar deudas que tienes, pregúntate: ¿Por dónde están las opciones para que logre mi objetivo?

Te aseguro que las posibilidades se presentarán frente a ti, debes estar [email protected]