¿Ahora qué sigue?

La sociedad civil se ha organizado como nunca. Personas de todas las edades sin distinción alguna nos unimos por una causa común: apoyar a los afectados. (Foto: Pixabay)

Reunirse es un com ienzo, permanecer juntos es el progreso y trabajar juntos es el éxito”, Henry Ford

En estos últimos días nos ha quedado claro de lo que somos capaces los mexicanos en momentos de crisis. La sociedad civil se ha organizado como nunca. Personas de todas las edades sin distinción alguna nos unimos por una causa común: apoyar a los afectados.
Cada uno, desde nuestras posibilidades hemos hecho lo que está a nuestro alcance y muchos de una manera muy creativa. Hay quienes ofrecen su trabajo a cambio de donativos, los que solicitan bolsas de súper para tejer colchonetas, artistas que han elaborado obras para ser vendidas, diseños de libros infantiles con dibujos para colorear, acopio de maletas para mudanzas, sin olvidar la gran cantidad de grupos de meditación, apoyo psicológico, físico y moral.

La lista es muy larga y hay opciones para auxiliar a familias, bebés, personas de la tercera edad, jóvenes, en las zonas afectadas. Y son tantas que nos sentimos confundidos. Por eso te propongo que escojas una causa y te comprometas con ella. La que tú elijas.
Percibí que muchos se sienten culpables al ver a los héroes anónimos en las zonas de desastre y se lamentan porque creen que no han hecho lo suficiente, pero no es así: en un sistema lo interesante es que cada integrante realice una labor distinta que se complemente. Imagínate si en una fábrica todos se dedicaran a la producción, no podría salir adelante.

Ahora lo que sigue es ocuparnos en mantener esta unión y que no se esfume una vez terminada la emergencia. El hashtag #FuerzaMéxico es sinónimo de solidaridad, de jalar parejo, de dar lo mejor de nosotros para una causa común, de “sí se puede”, de compasión, de amor…
Alguna vez me contaron esta historia: Un maestro les decía a sus alumnos que el infierno era una escena en la que estábamos todos hambrientos frente a un plato enorme de comida, pero no podíamos meternos la cuchara en la boca porque nuestros antebrazos estaban sujetados y no los podíamos doblar. Cuando les preguntó que qué era el cielo, ninguno supo responder. El maestro les dijo: “El cielo es cuando tú le das de comer al de tu derecha con tu cuchara y el de la izquierda te da a ti con la suya”.

Sin duda, a pesar de todo este sufrimiento hemos experimentado lo que es el cielo y espero de todo corazón que las palabras de Alexander Vidal-Naquet sean recordadas por nosotros todos los días: “#FuerzaMéxico no sólo es una ‘hashtag’, sino una forma de vida”.

Si exageras y te enfocas en algunos y dejas otros, tu “mesa” quedará descalza.

 

Formamos parte de distintos grupos o sistemas y en cada uno hay ciertos parámetros que nos dicen qué se puede y qué no y la medida en la que se hacen las cosas dentro del mismo.
Nuestro primer sistema es el familiar, después viene el escolar, el de los amigos, el del trabajo, el de nuestro país, el del club, entre muchos otros. Para pertenecer es importante que sigamos estas reglas. Sin embargo, muchas veces, o en la mayoría, nos damos cuenta que se contraponen. 

Por ejemplo: en tu casa se comía diario entrada, sopa, carne, acompañamiento y postre y llegas a casa de un amigo en el que hay ensalada y pasta. Llegabas a tu casa y le decías a tu mamá que te dieron “poquitito” de comer y cuando tu amigo llegaba de tu casa, ya no quería comer en tres días porque había comido “muchísimo”.

O en la adolescencia,  que te quedabas a dormir en la casa en donde no les decían que se fueran a dormir temprano y podían desvelarse hasta que quisieran.

¿Quién está bien y quién está mal? Por supuesto que ninguno, depende del lugar en el que se esté…

Conforme crecemos y maduramos vamos reconociendo lo que funciona mejor para nosotros mismos, a identificar cuál es el equilibrio en el que nos sentimos bien. Probablemente tuvimos experiencias que nos parecieron divertidas al principio, porque sentíamos que hacíamos travesuras y otras en las que nos sentimos limitados por no poder ser o hacer las cosas de la manera en la que estábamos acostumbrados.

Sin embargo, una vez que reconoces la medida exacta para ti, puedes moverte en un rango hacia un lado o hacia otro, sin que te sientas afectado o que pierdas tu propia identidad.

Aquí el chiste es ir haciendo este trabajo de reconocimiento. Y no porque consideres que algo es “bueno” lo lleves al límite de la exageración. Y más en esta época en la que somos invitados a llevar todo hasta el exceso: la alimentación, el ejercicio, la moda, la meditación, tomar agua…

Lo que propongo  es que logres una estabilización en los aspectos físico, mental, emocional, espiritual y energético para que vivas balanceado. Si exageras y te enfocas en algunos y dejas otros, tu “mesa” quedará descalza.

¿Y qué tal que pudieras eliminar esa ventana y darte cuenta de todo lo demás que no sabías que existía?. (Fotos: Pixabay)

Como sabes, lo que escribo está basado en mi experiencia personal y como terapeuta, siempre he sido muy curiosa y mi búsqueda por estar en mi mejor versión es constante.  Mi pasión es compartir lo que he aprendido para que tú puedas elegir si eso puede funcionar o no para tu vida.
Fue en este camino que descubrí una herramienta muy poderosa: Las barras de Access Consciousness. Gary Douglas, su fundador, dice: “La pregunta empodera y la respuesta siempre desempodera”. Y bajo esta premisa es que él descubrió, a través de una canalización, que tenemos 32 puntos en la cabeza a los que llama barras y que almacenan pensamientos, creencias, ideas, actitudes y consideraciones que nos limitan para crear nuevas posibilidades en nuestra vida.

Si seguimos los mismos patrones que ya conocemos, ya sea que nos hayan funcionado o no, seguramente vamos a cerrarnos a todo lo demás que existe. Es como observar un jardín a través de una ventana: solamente puedes apreciar lo que está enmarcado. ¿Y qué tal que pudieras eliminar esa ventana y darte cuenta de todo lo demás que no sabías que existía?.

En una sesión el consultante está acostado y el practicante toca suavemente estos puntos de manera en la que todos estos “archivos” limitantes se eliminan. Es como oprimir el botón de “borrar” en una computadora. Al “correr” las barras las ondas cerebrales reducen su velocidad y entras en un estado de relajación muy profundo e incluso puedes quedarte dormido. Cuando estás así, tus barreras bajan y esto permite llegar a todas estas creencias y puntos de vista desde los que te has estado moviendo durante tu vida. La finalidad de estos procesos es ayudar a las personas para que puedan expandir su conciencia y que empezará a funcionar desde un lugar de no juicio, desde su Ser Infinito. 

Cada uno de estos puntos libera consideraciones en aspectos como: poder, dinero, control, creatividad, sexualidad, gratitud, envejecimiento, comunicación, tiempo, espacio, entre otros.

Cualquier persona, incluyendo niños, puede recibir una sesión que tiene una duración aproximada de una hora y media.  La sensación inmediata es de una relajación muy profunda y poco a poco empezará a darse cuenta de que existen muchas opciones que ni siquiera había considerado. Mi experiencia fue de una total expansión hacia lugares y oportunidades que no me habían pasado por la cabeza o que creía imposibles. Uno de los aspectos que más aprecio aquí es que la diversión juega un papel muy importante.  ¿Estás dispuesto a elegir más gozo en tu vida?

 

El cuerpo es un vehículo que en armonía con nuestra alma forman el mejor equipo. (Foto: Pixabay)

La semana pasada hablé de las veces que nos sentimos “jalados” hacia una situación o a un lugar y que no entendemos por qué y cómo, cuando seguimos ese llamado, nos encontramos con un regalo totalmente inesperado, ya que se trata de un mensaje de nuestra alma. Después de la travesía que realicé para tomar el taller del Ser, a las pocas horas comprendí el regalazo que había recibido.

Nancy García es terapeuta y cuenta con más de 40 años de experiencia en distintos temas: PNL, Método Yuen, Reconexión y Access Consciousness, entre muchos otros. Vive en Nueva York y vino a presentar por primera vez este trabajo a México con la idea de expandirlo para que seamos cada vez más las personas que podamos estar alineados con nuestro cuerpo y nuestro Ser, que es lo ideal para lograr la transformación que muchos estamos buscando.

Con su serenidad y sabiduría, nos enseñó cómo el cuerpo es un vehículo que en armonía con nuestra alma forman el mejor equipo. Cada uno de los participantes escogió un tema en el que quería trabajar ese día: amor, seguridad, temas financieros, familia y nos fue llevando de la mano a través de ejercicios muy prácticos para que aprendiéramos cómo trabajar cualquier tema por nuestra cuenta.

Lo hicimos  con nuestra percepción, a confiar en ella para poder comprender a los demás, eliminamos juicios que nos han sido impuestos o que “compramos” bajo la premisa de que todos somos uno y cómo el otro funciona como nuestro propio espejo.

Y lo más importante es que con su metodología, logramos llegar hasta la raíz del problema que nos aquejaba y entendimos la forma en la que somos responsables de lo que vivimos o de cómo lo vivimos. En otras palabras: confirmamos cómo las respuestas están dentro de nosotros mismos, aunque insistamos en buscarlas afuera. Es de los talleres más profundos y completos que he tomado en mi vida. Tanto que le pedimos por favor que continuara con esta formación en nuestro país.   
Ella sigue desarrollando y enriqueciendo éste y otros cursos para que sus alumnos —y, de hecho,  todo el que lo deseé— podamos seguir con nuestro proceso de crecimiento y certificarnos dentro de este sistema. Dentro de sus planes está volver en el último trimestre de este año. ¡Espero con mucha emoción su regreso!

Parecía muy complicado, pero dejé que mi cuerpo decidiera si estaba o no en condiciones de despertarse. (Foto:Pixabay)

¿Te ha sucedido alguna vez que sientes un deseo muy fuerte por hacer algo o estar en algún lugar sin que puedas entender por qué o que te parezca absurdo?  Se trata de un llamado de tu alma. A mi me ha pasado varias veces.

Hoy quiero contarte algo que me sucedió: por alguna razón que después comprendí, una amiga me invitó a tomar una segunda clase de Barras de Access. Yo ya tenía considerado asistir en CDMX y ésta era en Metepec. Las dos el mismo día. Lo más sencillo hubiera sido tomarla en mi ciudad, sin embargo, sentí un “jalón” por ir a la que me quedaba más lejos. La clase resultó ser maravillosa, sin embargo estando allí, la facilitadora, Nancy García, nos habló acerca de un taller que daría al día siguiente para contactar con tu SER.  Desde que escuché eso dije “tengo que venir”. Había varias situaciones en contra: se me acababan de fundir los faros del coche, no estaba contemplado dentro de mi presupuesto, no tenía en dónde dejar a “Pepina”, y para colmo, mi calle estaría cerrada debido al maratón.

Llegué a mi casa en la noche y revisé mis finanzas. Acababa de recibir un dinero totalmente inesperado el día anterior y que pensaba usarlo para inversión. Así que pensé ¿qué mejor inversión que ésta? Me sentía agotada y me debatía entre ir o no. Parecía muy complicado, pero dejé que mi cuerpo decidiera si estaba o no en condiciones de despertarse. Al día siguiente, amanecí como nueva, vi a “Pepina” y me dio toda la tranquilidad dejarla unas horas solita, me arreglé y caminé hasta una zona en donde supuestamente ya había acceso a los coches y pedí un taxi. El conductor se puso en contacto para decirme que estaban bloqueadas las vías. Pasaba el tiempo y yo tenía que tomar el autobús. Finalmente le pregunté a un oficial cómo podría llegar a Constituyentes. Me dijo que solamente por la lateral del Circuito Interior, pero que era peligroso.

En ese punto, pude haberme dado por vencida y regresar a mi casa, ya era mucho y “tal vez no era para mi”. Pero una voz me dijo “sigue”. Hoy me río de la aventura: me fui caminando sobre una banqueta tan angosta que me tuve que poner de espaldas a la pared e irme de ladito, había goteras en el techo del puente y partes en las que de plano me tuve que bajar al pavimento porque no había espacio. Durante mi travesía no pasó ningún coche y en cuanto llegué a una zona segura, ¡los coches empezaron a pasar! Fue algo que mi mente no comprendía en ese momento. Caminé en total como 40 minuto hasta que pude tomar un transporte que me llevara a la estación de autobuses y llegué a mi destino en punto. Más tarde comprendí para qué tenía que estar allí. Y que fue mi SER quien me estaba guiando. La próxima semana contaré más acerca de esta experiencia.

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 Ábrete a las señales que encuentres y que te guían por el camino de tu corazón. (Foto:Pixabay)

Como saben, me encanta el tema de cerrar e iniciar nuevos ciclos, creo que si lo hacemos con conciencia podemos dar saltos importantes en nuestra vida y acercarnos a lo que realmente deseamos. Estas últimas semanas, desde el eclipse lunar del 23 de julio y el solar del 21 de agosto nos han estado preparando para vivir una nueva etapa personal de seis años que vamos a iniciar.

Seguramente te has dado cuenta que muchos pensamientos, situaciones, ideas, que en alguna época te ayudaron, ya cumplieron su objetivo y es momento de dejarlos ir para abrirte a nuevas posibilidades.

 Algo que escuché y leí en distintos medios es que estamos cerrando un periodo de seis años que iniciamos en 2011 y que nos preparó para que a partir de ahora reconozcamos nuestra misión de vida, la letra de la canción de nuestra alma, nuestro mantra personal.
 

Esta misión va más allá de nuestro trabajo, de nuestro rol familiar y social, del lugar en el que vivimos. Es única e individual y abarca todas nuestras actividades, tanto personales, como profesionales.

Te recomiendo que te des tiempos para reflexionar en todo lo que has hecho durante tu vida y especialmente en estos últimos seis años y que escuches a tu corazón. Pídele a Dios, al Universo, a tus Guías, a tus Ángeles que te ayuden a encontrar estos mensajes para que puedas ver con claridad de qué manera puedes contribuir con las personas que te rodean, con tu país y con el mundo. 

Entre más espacios dediques a esto, te será más fácil reconocer esta voz interna, pueden ser sensaciones corporales, emociones, ligereza…
 

Algo que estoy haciendo y que me gustaría compartir es escoger distintas áreas de mi vida, por ejemplo: la familiar. Pregúntate ¿qué estoy haciendo bien y quiero que permanezca? ¿Qué actitudes he tenido que ya no quiero? 
 
Lo mismo puedes hacerlo con proyectos laborales, personales: revisa uno a uno desde todos los ángulos: arriba, abajo, un lado, el otro y ve percibiendo tu cuerpo. Anótalo si te es más fácil para que lo puedas tener más claro. Ábrete a las señales que encuentres y que te guían por el camino de tu corazón.  Y sobre todo, confía en ti.