¿Sabes reconocer la sabiduría corporal?

Tu cuerpo podrá guiarte hacia las opciones que sean más beneficiosas. Ahora, hazle caso y no le metas mente. (Foto: Pixabay)

La mayor sabiduría que existe es conocerse a sí mismo”, Galileo Galilei.

Sabías que tenemos conocimiento de todo el universo y que podemos acceder a él a través de nuestro cuerpo? Esto es porque estamos hechos de lo mismo: átomos: protones, neutrones y electrones. Nos han enseñado que solamente la información que recibimos por medio de nuestros sentidos y que procesamos con nuestra mente es lo real y verdadero. Si fuera así entonces ¿cómo es que de repente por más que la cabeza te diga que sí, a veces “sientes” que eso no es lo mejor para ti? Te lo voy a poner más sencillo: puedes conectar tu teléfono celular a la bocina a través de un cable y de esta manera comprendes que se están “comunicando” porque físicamente hay algo que los une.

Pero ¿qué tal cuando lo haces a través de wifi? Ahí no puedes ver nada y sin embargo escuchas tu música… De la misma manera en la que conectas estos dos aparatos, es como nuestro cuerpo puede acceder también a información. En muchas técnicas de sanación energética utilizamos esta manera de comunicarnos con los consultantes. Así podemos acceder a información para poder trabajar con ellos.

Por ejemplo, en un método que  se utiliza esto, es en el de tratamiento de alergias. Algo te está causando un daño y tú no “sabes” qué es. El facilitador dice una lista de probables alergenos y en un momento tu cuerpo puede tensarse al escuchar el nombre de alguno. Aunque tú no lo conozcas, tu cuerpo sí e indica que “eso” es lo que le está causando el problema. Una vez identificada la alergia, se puede proceder al tratamiento. Hay una forma que me parece muy fácil y divertida para poder comunicarte con tu cuerpo: la del péndulo. Te paras y te quedas [email protected], sin resistencia. Y dices “me llamo (tu nombre completo)”. Verás que tu cuerpo se moverá hacia enfrente o hacia atrás (por lo general se va hacia enfrente).

Esto es que reconoció la información y sabe que es un “sí”. Tú le dices “muy bien”. Ahora dices “me llamo Benito Bodoque”  e  irá  hacia atrás. Eso es un “no”. (Otra vez le dices “muy bien”). Así de fácil. ¡Acabas de establecer una nueva forma de comunicación con tu cuerpo! Y puedes utilizarla para muchas cosas. Empieza probando con lo que vas a comer. Pregúntale “Cuerpo, ¿quieres cereal?” y observa qué te dice. Tal vez en ese momento lo que requiere es calcio, por lo que es posible que cuando menciones un alimento que lo contenga, la respuesta será un sí. 

Practícalo y verás que tu cuerpo podrá guiarte hacia las opciones que sean más beneficiosas. Ahora, hazle caso y no le metas mente. ¡Tu cuerpo suele ser más sabio que tú!

 

 

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¿En cuántas áreas de tu vida eres una y en cuántas otra? ¿Estarías [email protected] a encontrar la gran potencia que tienes en ambas opciones? (Créditos: Pixabay)

Llevo meses preparando una clase como anfitriona que se llama “La Voz Correcta para ti”. Desde el principio me llamó mucho la atención, ya que más allá del título –que muchas veces se queda enfocado solamente en personas que desean dedicarse al canto o la oratoria– percibía que en ella encontraría algo más allá de eso.

Nuestra voz es la manera en la que nos comunicamos en el mundo, y va más allá de la mera expresión verbal, tiene que ver con quiénes somos y con cómo activar nuestra potencia para realmente transmitirla. Hoy me gustaría compartirte algo que me fascinó. En uno de los ejercicios hablamos acerca de la armonía y la melodía. Por lo general relacionamos la melodía con el liderazgo, y esto es porque en este mundo es muy reconocido “llevar la voz cantante”, por decirlo de alguna manera. Sin embargo, existe también la armonía, ese espacio en el que la melodía puede ser aún más potente y, al mismo tiempo, sin ella se reconoce con menos fuerza.

Si aplicas esto a tu vida, podrás darte cuenta en qué momentos eres o has sido melodía y en qué otros armonía. Es algo parecido a las energías masculina y femenina. La masculina es la acción, la que se ve, e incluso la que se reconoce más para generar ingresos económicos. En cambio, la armonía es como la femenina, que tiene que ver con sostener.

Y no se trata de competencia ni de determinar cuál es más importante que la otra, sino con cómo funciona cada una. Hace unas semanas escribí justamente de estas energías, tocándolas desde el punto de vista masculino y femenino; y en estos días descubrí otra manera en la que podemos percibir esto, sin el peso de que suene a “competencia”, que –nos guste o no–existe entre hombres y mujeres.

Plantearlo en términos de música, me parece una manera mucho más suave de comprender, y de recibir estos dos tipos de energía, para darnos cuenta de que podemos ser las dos. Precisamente en mi trabajo personal me he dado cuenta de que yo tengo las dos, y de que me sucedía algo muy curioso: por un lado le daba el valor económico al ser melodía y por el otro me frustraba cuando siendo armonía no encontraba ese reconocimiento. Hoy me di cuenta de que el primer reconocimiento nos lo tenemos que dar nosotros mismos, ya que al reconocer ese valor, lo podemos transmitir a los demás. ¿En cuántas áreas de tu vida estás siendo una y en cuántas la otra? ¿Estarías [email protected]  a observarlo y a encontrar que en ambas opciones tienes una gran potencia? ¿Cómo sería tu vida si lo hicieras?

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Hemos crecido con la idea de que debemos ser infalibles y elegir lo correcto, lo que está bien. (Créditos: Pixabay)

Desde niños nos enseñan que “tenemos que” elegir algo y el peso es aún mayor porque no nos podemos equivocar. Hemos crecido con la idea de que debemos ser infalibles y elegir lo correcto, lo que está bien.

¿Qué tal suena eso? “Tenemos que” y “debemos de” son una imposición que por sí mismas crean una pesadez y solidificación en las que no hay margen de movimiento en nuestras decisiones.

¿Lo que “es correcto”? ¿Lo que “está bien”? ¿Según quién? Y ha sido repetido tan mecánicamente que muchas veces ni siquiera lo cuestionamos. ¿Esto es verdadero para mi? 

Desde ese punto de vista es difícil cambiar de opinión o de rumbo y a que además las opciones que nos dan son muy limitadas porque se han repetido durante años en nuestras familias, el país en el que vivimos y en el mundo que parecería que esta repetición es la que valida como ciertos estos procesos. Cada vez que definimos algo, nos cerramos: eso no puede ser otra cosa más que la descrita por la definición. Y esto nos limita porque si ya determinamos que somos de cierta manera esto quiere decir que no nos damos la opción de cambiar. 

¿Cuántas definiciones tienes de ti que no te permiten ser alguien distinto si así lo desearas? Por ejemplo: si decidiste que tenías que ser el o la fuerte ¿qué pasa en momentos en los que no estás pudiendo con el peso? ¿Y cuánto te juzgas por no ser eso que te dijeron y decidiste que tenías que ser “siempre”? 

Por otro lado, imagínate a una persona a quien en su familia solamente le dieron dos opciones: casarse y formar una familia o quedarse a vivir en su casa con sus padres si se quedaba [email protected] Entonces si no desea ninguna de las dos, tenías que ser el “malcasado” o el “solterón”. ¿Cuántas posibilidades más existen entre estos dos extremos que ni siquiera son apreciadas? 

Como en este ejemplo ¿en cuántas áreas de tu vida estás estancándote por ni siquiera considerar que pudiera existir algo distinto a lo que crees que es posible para ti? ¿Qué tal que hubieran más posibilidades que ni siquiera has reconocido? ¿Qué tal que además de melón o sandía existieran pera, plátano, jitomate, higo, mangostán? ¿Qué tan [email protected] estás a descubrirlas?

 calidad de vida. como tener calidad de vida

Mi reflexión de hoy es invitarte a revisar si realmente estás siendo congruente con lo que dices que deseas y la vida que realmente tienes. (Créditos: Pixabay)

Algo que he buscado durante mucho tiempo, y en distintas etapas, ha sido vivir una vida con calidad. Este es un término subjetivo, ya que cada quien lo aprecia de distinta manera. Por lo general nos compramos la idea de que el dinero garantiza calidad de vida y desde mi punto de vista, por supuesto que ayuda. 

Sin embargo, sé que se puede tener una vida muy linda sin que gire alrededor de éste. Como lo he dicho en muchos momentos: es más bien una actitud acerca de cómo queremos vivir. En mi experiencia, he tenido momentos en los que he recibido más dinero que en otros y no necesariamente han sido los más felices, debido a que he estado tan ocupada que no he podido disfrutar de otras cosas que me llenan de alegría, como es tener tiempo para mi, para mis amigos y mi familia. 

También he trabajado durante años en temas de moda y otros productos de los llamados premium y he aprendido que muchas veces existe una confusión entre un lujo y un producto caro. Tal vez existan muchas marcas, productos y servicios que sean de rangos altos de precio y que una persona pueda comprarlas; sin embargo, un lujo es algo que te das día con día. En una de mis conferencias había un empresario muy rico que sí, tenía el dinero para comprar lo que quisiera, y para él un lujo era poder salir a dar un paseo con sus hijos, ya que no lo podía hacer muy frecuentemente debido a que trabajaba mucho. 

Mi reflexión de hoy es invitarte a revisar si realmente estás siendo congruente con lo que dices que deseas y la vida que realmente tienes. (Y aquí no vale el pretexto de que no tienes dinero, porque si tienes tus necesidades básicas satisfechas, puedes hacer este ejercicio). Haz una lista con todas las áreas de tu vida que son importantes: tiempo para ti, tu pareja, hijos, familia, salud, ejercicio, trabajo, entretenimiento, viajes. En esa columna pon junto a cada área una calificación del 1 al 10 en donde 10 es el de más peso en tu vida. Sé [email protected] Se trata de que te hagas consciente de en dónde estás. 

Probablemente te darás cuenta de que hay aspectos muy cargados y otros en los que, aunque digas que te interesa, no estés haciendo nada. Ahora escribe en otra columna el número que represente lo que realmente te gustaría que ese rubro estuviera presente en tu vida y compara. Probablemente lo que dices que deseas es muy similar a lo que vives y tal vez existan áreas en las que no has puesto atención y que te gustaría mejorar y otras en las que te gustaría quitar peso. ¿Qué vas a hacer al respecto? ¿Cómo lograr ese equilibrio para tener esa calidad de vida que deseas? ¿Qué cambios requieres? ¡Y manos a la obra!

como atraer dinero

Entre más abras tu capacidad para recibir, más posibilidades estarán llegando a tu vida, incluido el efectivo. (Créditos: Pixabay)

Normalmente nos dicen que está mal hablar de dinero, sin embargo, creo que secretamente todos soñamos con él y nos encanta su compañía. Lo cierto es que este mundo se mueve con esta energía y, si lo pensamos bien, es una gran herramienta para poder ayudar a los demás. El dinero tiene que ver con nuestra capacidad de recibir. Estamos acostumbrados, porque así nos lo enseñaron, a dar y dar y dar y nos sentimos culpables cuando recibimos, ¿cierto? ¿Y si se tratara de un flujo como el de la respiración? Si solamente exhalas, te ahogas, de la misma manera que si lo único que haces es inhalar. 

Esta es una reflexión para que te des cuenta de cómo estás atorando tus flujos de dinero. ¿Eres de los que a la primera de cambio estás [email protected] a pagar lo que sea que alguien te cobre y por el contrario te cuesta trabajo darte valor a ti y a lo que haces?¿Cuándo decidiste que tú valías menos que los demás? ¿Qué mentiras te cuentas y te compras cuando anulas tus logros, tus méritos y lo que eres? ¿Eres de las personas que están dando y dando en sus relaciones y que no pueden recibir ? Cuando no puedes recibir, llegará un momento en el que te quedarás sin reservas, y acuérdate de que no solamente estamos hablando de dinero, digamos que es la forma en la que le damos valor a las cosas: “Esto vale oro”.

Entre más abras tu capacidad de recibir, más posibilidades estarán llegando a tu vida, incluido el efectivo. Recibir todo, tanto las “mentitas” como las “mentadas”. Y sí, sé que las segundas cuestan más trabajo porque es más lindo recibir mentitas. Sin embargo, cuando somos capaces de darnos cuenta de que el Universo no hace diferencias entre bonito y feo, ni poco o mucho, ni bueno ni malo, y simplemente te “manda”, podrás estar agradecido con todo, absolutamente todo, lo que te llega.

Agradece que hablen de ti, no importa si sea bueno o malo lo que dicen, al final del día eres importante para alguien, incluso para quien te está juzgando. Y cada vez que recibas efectivo, por poco que te parezca, da las gracias y pregunta ¿puedo tener más de esto, por favor? Acuérdate de que vivimos en un mundo de abundancia que solamente está esperando a que estires la mano y lo recibas. El tema aquí es que no lo creemos y pensamos que todo tiene que ser mucho más difícil de lo que realmente es. ¿Cómo sería tu vida si desde que abrieras los ojos en la mañana agradecieras todo lo que recibes y lo que ya está y que en la noche hicieras un balance? ¿Eres rico, entonces?

como escuchar a tu cuerpo

Cuando estamos presentes con nuestro cuerpo, podemos percibir y tener sensaciones cuando algo no está bien. (Crédito: Pixabay)

Sí, es cierto que hemos escuchado por todos lados que lo único que tenemos es el presente, que el pasado ya se fue, que el futuro no ha llegado… Sin embargo, ¿qué es estar presente? ¿Cómo se hace

Para estar presente es indispensable incluir al cuerpo, que es el que nos mantiene aquí. Como seres espirituales e infinitos sí podemos estar a miles y miles de kilómetros. Pero sucede que también tenemos un cuerpo para estar en esta dimensión.

Y si realmente nos comunicamos con él, nos daremos cuenta que es nuestro mejor aliado para recibir información de todo. Nuestros cuerpos incluso nos pueden dar información de cómo podría ser nuestra vida en determinado tiempo porque recibe esta información y te la muestra. Cuando estamos presentes con nuestro cuerpo, podemos percibir y tener sensaciones cuando algo no está bien, aunque cognitivamente no reconozcas esa información. 

Es una antena que capta y nos muestra por dónde ir,es como una brújula.Lo único que tendríamos que hacer es proporcionarle lo que nos pide, que si nos damos cuenta, es realmente poco: dormir, comer, vestirse, tomar agua, moverse, sexo desde el punto de vista de las necesidades básicas de la pirámide de Maslow. 

Nuestros cuerpos saben perfectamente qué quieren comer, qué telas les gustan para vestir, incluso con quién quieren tener relaciones sexuales. Somos nosotros, con nuestras mentecitas locas, quienes al no escucharlos, les damos de más o no les damos. 

Muchas personas creen que solamente pueden estar presentes cuando hacen una meditación profunda. ¡Claro que funciona! Sin embargo no a todos les es fácil hacerlo. Existen otras maneras para lograr esa conexión con el mundo que nos rodea y una de ellas es escuchar a nuestro cuerpo. 

Y simplemente recuerda algún día en el que hayas tenido alguna discusión en ayunas, por ejemplo o ¿rindes igual en tu trabajo cuando tienes sueño? Y por otro lado, recuerda algún día en tu vida en el que haya sucedido un momento maravilloso.¿Recuerdas si tenías hambre o sed o sueño? ¡Seguramente no! Tu cuerpo estaba equilibrado y se convirtió en ese espacio para que pudieras recibir más y más de allá afuera. 

Lo que disfruto de mi trabajo como terapeuta corporal es ver cómo una persona que llega con muchos temas que considera que son problemas, una vez terminada la sesión en la que el cuerpo recibió la energía que requería, ya no ve la vida igual, salen mucho más contentos y sobre todo relajados . Mi invitación esta semana es que incluyas a tu cuerpo en tu vida, que lo hagas tu aliado y te darás cuenta cómo puedes mejorarla.