¿Qué más puedo elegir?

En lugar de sufrir por lo que ya no va a ser, traigo la alegría de esos momentos al presente. (Foto: Pixabay)

"Todo en la vida llega a mi con facilidad, gozo y gloria", Mantra de Access Consciousness

Hace unos días murió mi abuela. Exactamente dos meses después de que falleciera mi tío, su hijo. Mi abuela fue la mejor de todas: una mujer alegre, tierna, divertida y fuera de serie, mi cómplice. Mi tío fue una de las personas con más alegría de vivir que he conocido. ¡Qué manera de disfrutar!
Han sido momentos difíciles, sin embargo, son éstas circunstancias en las que verdaderamente he visto los frutos del trabajo personal. Claro que a ratos me pongo triste sin embargo, he estado haciendo preguntas, una de ellas es: “¿qué más puedo elegir?”

En esta realidad se nos dice que si no mostramos nuestros sentimientos o emociones, parecería que no estamos vivos y todos los días podemos ver esto con las noticias: narran sucesos uno peor que el otro como si eso fuera lo único que existe. ¿Sabías que el 98% de nuestras emociones, sentimientos y pensamientos no son nuestros? Somos antenas parabólicas que percibimos de todo lo que nos rodea. ¿Te ha pasado que de pronto amaneces con miedo cuando la noche anterior te habías ido a la cama contento?

Esto es porque estás recibiendo información, podría ser de tus vecinos, por ejemplo. No te la creas, simplemente pregunta ¿esto es mío? y devuélvelo a su remitente con conciencia adherida. No importa si no tienes claridad de quién es ese remitente, puede ser una persona o muchas como idea colectiva. Este ejercicio lo he estado poniendo en práctica en esta situación que estoy viviendo. En este momento el dolor que percibo puede ser el de toda mi familia, la de todas las personas que han perdido a un ser querido… Y esto no significa que no me dé tiempos para desahogarme y llorar. ¡Claro que lo hago! Me doy el tiempo que requiera y pregunto: “Además de esto ¿qué más puedo elegir?” y me ha funcionado de maravilla. En el instante en el que hago la pregunta, mágicamente dejo de llorar y elijo algo que realmente me vaya a contribuir.

Lo mismo cuando vienen a mi mente como película todos los recuerdos de momentos felices con Abi… otra vez ¿qué más puedo elegir? Y en lugar de sufrir por lo que ya no va a ser, traigo la alegría de esos momentos al presente. Cuando comprendemos el gran regalo que es nuestro poder de elección y el de los demás, es cuando nos damos la oportunidad de que las cosas fluyan, de vivir cualquier situación con facilidad, gozo y gloria.

Foto: Cortesía

Cuando piensas en dinero ¿qué viene a tu mente? Alegría, libertad, emoción o ansiedad, frustración,miedo. En realidad el dinero no es bueno ni malo, es energía igual a todo lo que hay en el Universo. Si es así ¿por qué causa tantas emociones encontradas? Por el significado que le damos. Si en nuestra familia se hablaba mal acerca de éste y de los problemas que causaba, eso es lo que sabemos acerca de él y si en el ambiente en el que nos desenvolvemos está mal hablar sobre el dinero, ni siquiera lo mencionamos.

Lo cierto es que en el fondo, tal vez todos, en lo más secreto, estemos deseando estar rodeados de dinero. Esto es por todo lo que puedes hacer con este recurso como una herramienta para tu vida. El dinero, por sí solo, es únicamente papel impreso. Como seres infinitos que somos, obviamente no requerimos de dinero. Sin embargo, tenemos un cuerpo y es precisamente para el que funciona el dinero:para vestirnos, para ir de viaje, comprar comida. Nos guste o no, todavía en esta realidad las cosas se pagan para obtenerlas. ¿No se hacen eventos masivos en los que las personas donan dinero para ayudar a otros? El problema es que existen muchos puntos de vista al respecto de este tema: que si el dinero está sucio, que si te da poder y el poder es malo. ¿Esto es cierto? Conozco a muchas personas con dinero que hacen cosas positivas y gente que no las hace.

Cuando hacemos al dinero más poderoso que a nosotros mismos, es cuando nos volvemos sus esclavos.¿Qué tal que pudieras tú ser la invitación a que el dinero te sirviera a ti?

A ver imagínate: si tú fueras el dinero y estuvieras con alguien que te pone como el centro de su vida, tal vez al principio te sentiras halagado, pero después de un tiempo ¿te gustaría ser EL MOTIVO de la existencia de alguien? Se percibe muy pesado ¿verdad? Y ¿cómo cambiaría si más bien fueras seducido, te trataran bien, fueras libre de irte, y más bien te quedaras porque te hacen sentir a gusto y no obligado? ¿Es otra la sensación? ¿Qué tal sería tu vida si buscaras divertirte tanto y pasarla tan bien que fuera el dinero el que “no te alcanzara”? Que el dinero fuera el que deseara tanto tu compañía que llegara por todos los medios para estar contigo. Tal vez suena ilógico, pero ¿tu lógica te ha llevado a vivir la vida que desees? Te invito a gozar de tu vida, a hacer solamente cosas que te diviertan, a gozar de tu cuerpo... Tal vez algo cambie.

 

“Hay canciones que al cerrar los ojos se convierten en personas”, Anónimo.

Todos los seres humanos tenemos una misión especial en nuestras vidas, independientemente del trabajo que realicemos, del rol que hagamos y del lugar geográfico en donde vivimos. La elegimos antes de llegar a este mundo y la estamos realizando en todas nuestras actividades diarias, tanto personales como profesionales. A veces podríamos sentirnos insignificantes y ver que son otras las personas quienes realmente podrían hacer un cambio en el mundo, sin embargo, cada uno tenemos ese mantra personal que nos hace únicos y que cuando nos mostramos tal y como somos, es cuando logramos hacer la diferencia a nuestro alrededor.

Nos han vendido la idea de que la competencia es real y que pareciera que vivimos en una jungla, en la que tenemos que estar alertas porque el otro nos comerá nuestras ideas, nuestros clientes o nuestros prospectos de pareja. Eso es una gran mentira. Durante siglos se ha usado que en las ciudades existan calles con distintos comercios, todos dedicados a lo mismo: la calle de los plateros, de los artesanos. Hoy en día, si vas al Centro de la Ciudad de México, por ejemplo, todavía verás que en la calle de Victoria están todos los negocios de iluminación, uno tras otro, y así hay más zonas en las que al parecer te están ofreciendo lo mismo.

¿Es verdad que ofrecen lo mismo? Si todo fuera exactamente igual, no tendría ningún sentido que invirtieran en un local ¿cierto?  Pues igual sucede con todos nosotros: cada uno tenemos una canción, con una frecuencia vibratoria genuina y original que no se parece a la de nadie. El problema es cuando quieres imitar la melodía del de junto o de alguien que crees que es mejor que tú. De ahí los celos y las envidias.

 

¿Qué tal que que tú tienes una salsa secreta que nadie más tiene? Y no se trata de ver si eres “mejor” o “peor” que los demás. Esos son solamente puntos de vista, eso es subjetivo. Pregúntate: ¿qué tengo yo que nadie más tiene? ¿qué puedo ofrecer al mundo que nadie más puede ofrecer? ¿En dónde están las personas a quienes yo puedo contribuir y me pueden contribuir? ¿Y si los logros y alegrías de los demás fueran una invitación a que tú encontraras los tuyos? ¿Qué tal que en vez de estar imitando la canción del otro, te dedicaras a reconocer la tuya y a cantarla todos los días?

Unsplash: Joseph Rosales / @josephandjosephandjoseph

"Aquello a lo que te resistes, persiste": Carl Jung

Hace unos días que salí de vacaciones. Según yo “me urgía” descansar… Y no sé qué idea habré tenido de cómo sería, lo que sí puedo decirles es que desde antes de salir, parecía que todo conspiraba en mi contra. Los pendientes surgían por todos lados y parecían interminables.

Finalmente decidí traerme algunas cosas para terminar aquí y seguían saliendo. Lo chistoso es que entre más me resistía, más situaciones inusuales aparecían.

Las barreras son los muros que levantamos constantemente porque creemos que al protegernos vamos a estar seguros. Sin embargo, acabamos aislados del mundo ya que no nos permitimos recibir.

Aquí el problema es que cuando tienes esta protección encima, no recibes nada, ni siquiera lo que te gustaría recibir. Es como cerrar a piedra y lodo la puerta de tu casa. No entran los ladrones, pero tampoco tus amigos.

Y eso es lo que me estaba pasando. Era tal mi resistencia a “tener que hacer”, que estaba muy presionada y ni lograba sacar las cosas bien, ni disfrutar a mi familia, ni el sol ni nada más de lo que estaba sucediendo a mi alrededor.

Al final decidí rendirme y bajar mis barreras a todo lo que estaba impidiéndome fluir y fue cuando empezó a llover y al parecer seguiría así hasta el día en que me fuera. Y ya mejor me reí y me adapté.

Decidí estar presente y dedicar solamente algunos momentos a lo que requería de mi atención a nivel laboral y al mismo tiempo estar y agradecer en donde estoy.

Creo que parte de esta situación es que todavía, en algún lugar, sigo manejándome como cuando trabajaba en una empresa y mi jefa me llamaba a todas horas, sin importar si era fin de semana o vacaciones. Ahora es distinto, trabajo por mi cuenta en algo que me fascina y me divierte y esta es mi vida. Estoy en una etapa de creación y las ideas llegan y llegan a mi sin importar en dónde esté.

Te invito a que revises en qué áreas de tu vida o en qué momentos subes estas paredes que te dejan como en una fortaleza. Simplemente di “bajo barreras”, es así de sencillo y disfruta cada momento. Haz preguntas cada mañana ¿Cómo me puedo divertir hoy? Y espera a recibir.

ROBERTA CARRILES tiene una trayectoria de dos décadas en las áreas de ventas y RP. Hace nueve años inició su formación como terapeuta y ahora da un sentido más amplio a su misión de vida al crear el proyecto "En mi mejor versión" en el que da consulta privada, imparte y organiza cursos y talleres en diversos temas: pareja, abundancia, desarrollo personal, orientación vocacional, imagen y nutrición.

Contacto: [email protected] www.enmimejorversion.com

“¿Y si juzgarte por poner límites fuera lo más cruel que puedes hacer contigo?”

A muchos de nosotros nos ha sucedido que tenemos un enorme deseo de ayudar. Sin embargo muchas veces el entusiasmo no es suficiente cuando en el camino dejamos nuestra vida, nuestros propios sueños y deseos. Esto se debe a que nos han implantado la idea de que primero van los demás y hasta el último nosotros mismos. Eso es una mentira. El desear una vida feliz y en paz no nos hace “malas” personas. De hecho ¿cómo podríamos contribuir a alguien si no estamos en nuestro centro y con la fortaleza que se requiere?
 
Y es así de sencillo: cuando vas en un avión y dan las instrucciones para las mascarillas de oxígeno, te dicen que antes de apoyar a alguien te pongas la tuya. ¡Claro!, no vas a poder ser súper héroe si tú mismo no puedes respirar y si no lo haces, no solamente corres peligro tú, sino que pones en peligro al otro.

Eso es un caso extremo de vida o muerte, pero lo pongo porque creo que es la manera más fácil en la que podemos entenderlo. Si aplicamos esto a nuestra vida diaria, muchas veces lo vemos más leve y sin embargo, poco a poco estamos debilitándonos.

Y sí, cuesta trabajo poner límites, sobre todo si tienes el temor de ser juzgado. Pero al final del día, tú eres la única persona que va a estar contigo en todo momento, ¿cierto?

¿Qué hacer entonces? Sé fiel a ti mismo y haz una demanda de que pase lo que pase, te vas a elegir  primero y cuando te sientas fuerte, entonces es momento de poder dar algo a los demás.
 
Creemos que si damos todo por el otro, es así como nos van a querer y a respetar y sucede todo lo contrario. En la práctica una persona que se honra a sí misma es mucho más atractiva que alguien que no lo es. Cuando te pones de tapete, naturalmente que los otros pasarán encima de ti. Y no es porque los otros sean malos tampoco, simplemente dan uso a lo que tú les estás ofreciendo, que es un tapete.

Cuando ponemos límites es cuando realmente contribuimos al mundo, ¿Te has dado cuenta cómo cuando lo has hecho se abre más espacio en tu vida? 
Esta semana te invito a que te elijas a ti, pero no de una manera grosera con los demás, sino desde un espacio de amor por ti mismo.

 

ROBERTA CARRILES tiene una trayectoria de dos décadas en las áreas de ventas y RP. Hace nueve años inició su formación como terapeuta y ahora da un sentido más amplio a su misión de vida al crear el proyecto "En mi mejor versión" en el que da consulta privada, imparte y organiza cursos y talleres en diversos temas: pareja, abundancia, desarrollo personal, orientación vocacional, imagen y nutrición.

Contacto: [email protected] www.enmimejorversion.com

“Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a sus dioses”, Anónimo

Constantemente escuchamos la frase “Pide al Universo”, como una forma de solicitar apoyo o contribución de algo mucho mayor que nosotros mismos. Sin embargo, debido a temas religiosos y culturales nos ponemos en un lugar en el que “se nos tiene que proveer” lo que pedimos, si somos buenos o como un premio o por merecimiento.

A veces se manifiesta tu petición, y otras veces no, o más bien crees que no porque en la mayor parte de los casos viene de maneras distintas a las que habías imaginado que vendrían.

¿Te has dado cuenta de que cuando sí se actualizan tus deseos se debe a que además de solicitar al Universo, haces una demanda a ti mismo de que pase lo que pase, tú vas a lograr “x” cosa?

Esta es una manera muy poderosa, de hecho, creo que la más poderosa de todas, ya que estás volviéndote cocreador con el Universo. No solamente estás como un niño que le hace su carta a los Reyes Magos con la ilusión de despertarse y ver qué va a aparecer junto a su zapato, sino que te conviertes en esa energía en movimiento que mueve todo.

Y es que es muy chistoso ¿cuántas veces pides algo como quien pide trabajo con ganas de no encontrarlo? Y luego dices frases como “No se dio”, “no me tocaba” o “si todo se acomoda, entonces hago esto”. Y si no se manifiesta, tienes el pretexto perfecto, la justificación ideal de por qué no obtienes algo. ¿Ves la diferencia entre las dos posturas? ¿Qué mentiras te cuentas a ti para decir que las cosas no te llegan cuando en realidad ni las querías?
 
¿Y si fueras [email protected] contigo [email protected] y reconocieras que mucho de lo que dices querer ni lo quieres? Tal vez porque ya te acostumbraste a tu zona de confort o porque no sabrías qué hacer si tu vida realmente cambiara.

Es como si dices estar deseando tener pareja; sin embargo, cada prospecto que elige resulta que por alguna u otra razón se van o tienen otras prioridades antes que una relación. ¿Será que tal vez el/la que no quiere comprometerse eres tú? Y claro, resulta más conveniente decir que la otra persona no quiso o que la situación no se dio.

¿Qué tal que ese Universo al que tanto le pides fueras tú?

ROBERTA CARRILES tiene una trayectoria de dos décadas en las áreas de ventas y RP. Hace nueve años inició su formación como terapeuta y ahora da un sentido más amplio a su misión de vida al crear el proyecto "En mi mejor versión" en el que da consulta privada, imparte y organiza cursos y talleres en diversos temas: pareja, abundancia, desarrollo personal, orientación vocacional, imagen y nutrición.
Contacto: [email protected] En mi mejor versión: www.enmimejorversion.com