¿Te honrarías?

Es muy valorado el tema de ponerse la capa de superhéroes, aunque podamos morir  en el intento. (Foto: Pixabay)

 

El valor que nos dan los demás es directamente proporcional al que nos damos nosotros mismos”, Roberta Carriles

Hemos vivido muchos, muchos años comprando mentiras de esta realidad… Tanto, que a veces hasta creemos que son verdades. Una de ellas es la de anteponer todo antes que a [email protected] mismos: llámese hijos, pareja, trabajo, familia, en aras de ser buenas personas. Es muy valorado el tema de ponerse la capa de superhéroes, aunque podamos morir en el intento. El siquiera pensar en hacer algo distinto es tomado como la peor de las maldades y egoísmo.

¿Te has dado cuenta cómo al hacer esto, esa crueldad las estás haciendo precisamente contigo? Así que en la práctica, por decir la verdad a los demás nos mentimos a nosotros mismos. Y lo hacemos por miedo, ya que el miedo es uno de los implantes distractores que nos limitan a tener una vida con gozo y felicidad. Miedo a nos ser amados, aceptados, reconocidos. ¿Cuánto estás [email protected] a ser tú la fuente de todo lo que esperas que venga de fuera?

Recuerdo hace algunos años que fui despedida injustamente de un trabajo y digo injustamente porque entiendo que ya estábamos hartos tanto ellos como yo y lo mejor en ese momento era terminar la relación laboral. Sin embargo, no me querían liquidar. De momento, el mundo se me vino abajo ¡qué vergüenza! Con todo y todo me animé a asesorarme legalmente y resultó que no existía ningún motivo para que no me pagaran lo que me correspondía por las ventas que había dejado cerradas, además de la compensación económica por el despido. Lo primero que hice fue tratar de negociar el pago, sin obtener respuesta alguna. Así que decidí interponer una demanda.

Muchas personas me aconsejaron que no lo hiciera, ya que había empresas que no me contratarían si se enteraban de  lo que había hecho. Esto, fuera de paralizarme, me empujó a hacerlo. Mi respuesta fue “Si hay alguna empresa que no me contrate por esto, más bien soy yo la que no quiero trabajar para ellos”. ¿Cuántas veces nos dejamos amedrentar y nos faltamos a nosotros mismos? Que si eres [email protected], que si estás en una situación económica complicada y alguien se quiere aprovechar… Curiosamente años después me buscó  el esposo de la persona que me había corrido para trabajar con él. Lo que son las cosas.

Mi invitación  es que tengas dentro de tus mandamientos uno más y hasta arriba: “Te honrarás”. Esta columna la dedico a todas las mujeres en este Día Internacional de la Mujer, aunque en realidad aplica para todas las personas sin importar a qué género pertenezcan, ya que como personas somos iguales. 

 

No siempre somos capaces de expresar nuestras emociones al respecto y fingimos como que no pasó nada

Muchas veces nos cuesta trabajo dejar ir algo: ya sea un ser querido que murió, una relación que llegó a su fin, un trabajo, una escuela y nos quedamos atorados en el pasado sin poder avanzar. No siempre somos capaces de expresar nuestras emociones al respecto y fingimos como que no pasó nada y esto aumenta la carga al reprimir nuestra tristeza, ansiedad o miedo.

Todas estas situaciones representan un duelo y cuando éste es vivido, podemos encontrar una manera más fácil de quedarnos en la vida y abrirnos a la esperanza de nuevas oportunidades. El duelo es distinto para cada quien, no hay un tiempo determinado para vivirlo, como a veces nos dicen. Cada uno de nosotros tenemos una forma individual de hacer frente a estas situaciones. De alguna manera estas pérdidas son muertes de algo o alguien. Elisabeth Kübler-Ross, quien dedicó su vida a trabajar con enfermos terminales y se considera la iniciadora de la Tanatología, describe cinco etapas que viven los seres humanos durante este proceso:

Negación: esto no está pasando; enojo: ¿por qué?, no es justo; negociación: cambio esto por “X”; depresión: ya no quiero seguir; y aceptación: no puedo hacer nada al respecto, sigo adelante. Podemos experimentar las primeras cuatro en distinto orden y muchas veces creemos que ya lo logramos y nos regresamos, lo cual es frustrante. Lo que es cierto,es que tarde o temprano llegamos a la última, que es la aceptación, cuando nos damos cuenta de que esa pérdida es inminente y que no está en nuestras manos cambiar el rumbo.

La que he visto que es más común que nos mantenga aferrados es el enojo, ya que de alguna manera creemos que es más fácil permanecer con esta ira, que reconocer nuestra tristeza y frustración. Nos enojamos por lo que fue, por lo que pudo haber sido si tan sólo… y vivimos en un círculo vicioso que no nos permite liberarnos y avanzar. Lo que te recomiendo que hagas si te encuentras en una situación así es que reconozcas y agradezcas todo lo bueno que te dejó esa persona o experiencia. Puedes hacerlo por escrito. La gratitud es una energía que abre todas las puertas, ya que nos conecta con todo lo que sí hubo y nos da esperanzas para seguir adelante. La mejor manera de honrar a alguien que se fue es quedándonos en la vida y el mejor regalo que podemos darle es vivirla al máximo durante el tiempo que nos quede.

 

El chiste es reconocer lo que está sucediendo a tu alrededor, estamos llenos de señales, pero las pasamos por alto

Siempre me han sucedido cosas que en un contexto “normal” parecerían mágicas: pensar en dos personas que no tenían nada que ver entre sí y de pronto encontrármelas en el centro comercial; imaginarme dos adornos para poner en mi sala y justo bajando las escaleras de una tienda encontrarlos tal y como los había visto, pedir un trabajo con ciertas características, que hasta mis amigas se reían de mí, y encontrarlo en 15 días. Lo cierto es que ya son tantas las cosas que me suceden todos los días quea veces y anime percato de ello. Con el tiempo me he dado cuenta de queso y maga.Y sobretodo he reconocido a qué se debe y cómo funciona esto, por lo que hoy sé que todos tenemos esa capacidad, solamente que no la hemos reconocido. A nuestro alrededor están todas las posibilidades que deseamos listas para ser elegidas por nosotros. Somos como antenas y tenemos una capacidad enorme de percibirlas, lo que sucede es que nos han dicho que solamente lo que podemos dar como cierto es loque nos dicen nuestros sentidos. Es por esto que cuando nos sucede algo “mágico” lo descartamos y se lo adjudicamos a la suerte o a la casualidad. Si te soy honesta, no podría creer que tantas cosas que veo diariamente pudieran ser efecto de algo fortuito.

Hoy sé que la magia es una capacidad que tenemos todos siempre y cuando estemos conscientes de que podemos lograrla.Hace poco estaba en la playa con mi hermano y me dijo: “ya vente porque va a empezar a llover”. En ese momento mi cuerpo quería quedarse un poco más disfrutando y me quedé un ratito más hasta que empezó a caer un aguacero. Tomé mi toalla, mi bolsa y mi sombrero y me fui caminando con la vista en la arena para no mojarme la cara. De pronto me encontré un billete de 20 dólares en la arena. ¿Magia? Más bien creo que de alguna manera percibí esto y precisamente por eso me quedé un rato más.El chiste es reconocerlo que está sucediendo a tu alrededor, estamos llenos de señales, pero las pasamos por alto. Cuando estamos presentes en lo que está pasando es más fácil que reconozcamos estos mensajes. Te invito a que recuerdes momentos en los que te han sucedido cosas mágicas, te aseguro que vas a encontrarlas y que recuerdes qué estaba pasando en ese momento. Y podrías empezar a escribir una especie de diario en el que vayas anotando detalles que suceden durante el día para que te des cuenta que la magia la haces tú.


 

Los seres humanos somos muy “chistosos ”, nos encanta tomar caminos difíciles y complicados, será porque amamos los retos y cuando logramos llegar a la meta, nos sentimos orgullosos de lo buenos que somos para brincar las piedras ¡que muchas veces nosotros colocamos!

 

Estamos fascinados con frases que nos decimos y escuchamos como “ Sin dolor no hay ganancia” ( N o pain, no gain), “Lo que fácil llega, fácil se va” y la que hoy quiero tomar para la reflexión: “Lo bueno cuesta”. Tal vez ya las hemos comprado tanto que ni siquiera nos damos cuenta que desde ahí estamos moviendo nuestras vidas, ya están impregnadas en nuestras células como si fueran parte de ellas y de estas se vale mucho la mercadotecnia para vendernos productos y servicios a precios totalmente fuera de contexto, ya que queremos lo que no podemos tener, aspiramos a algo cuando creemos que está lejos.

 

Y esto lo vemos en distintas áreas de nuestras vidas: qué orgullo era que te dejara pasar el señor de la entrada del antro de moda, quien decidía a su discreción quiénes eran los afortunados para entrar y consumir en ese lugar. O que te hiciera caso la mujer o el hombre que te gustaba y que no te volteaba ni a ver o te daba largas. O el coche, o la ropa tal o la clase ta…

Hay una historia que me encanta: una mujer decidió que buscaría a su “alma gemela” en cualquier parte del mundo que fuera necesario y así estuvo dando vueltas y vueltas y no lo encontraba. Finalmente volvió a su casa sintiéndose derrotada. En esos días entabló conversación con su vecino y resultó que tenían muchas cosas en común y así fue que empezaron una relación . ¿Cuánto tiempo, energía y dinero invertimos en alcanzar esa zanahoria que vemos tan arriba? ¿Cuántos de nuestros proyectos están enfocados en llegar ahí? Hoy quiero invitarte a que te des cuenta cuántas cosas, situaciones y personas ya están ahí y que como has decidido que no son suficientemente difíciles de alcanzar, no has valorado. ¿ Te has dado cuenta cuánta información hay a tu alcance de manera gratuita y que puedes empezar a utilizar a tu favor el día de hoy? ¿Quién está junto a ti, que te hace o podría hacerte la vida más fácil y que ni siquiera has considerado? ¿Qué tal que pudieras encontrar alegría en desear algo y que esto llegara a ti de manera fácil? ¿Y si desde hoy tu enfoque fuera el de reconocer lo bueno que hay para ti quitándole la etiqueta de que si no te costó trabajo no cuenta? ¿Cuánta abundancia hay hoy en tu vida que solamente está esperando a que la veas y la tomes con total facilidad.

 

En este mundo seguimos la regla de la mayoría:cuando más personas apoyan algo, entonces se entiende que eso es lo mejoro lo que está bien. Como ésta es una realidad de polaridad, vivimos en un constante juicio, tanto de los demás, como de nosotros mismos. Y la regla se aplica a todo, incluyendo a la ciencia. Por ejemplo: un medicamento sale cuando se ha probado en un número determinado de personas y en la mayoría funcionó. Entonces ¿qué pasa cuando tú eres de la minoría? ¿Eso significa que necesariamente estás mal? ¿O que tu cuerpo no funciona?

 

Y así puedes usar este ejemplo en cualquier aspecto: la mayoría de tus [email protected] ya se casaron, por lo tanto tú estás mal si no lo has hecho o peor aún, si no te llama la atención hacerlo. O en tu familia los hombres son abogados y a ti te gusta la arquitectura, por lo tanto te juzgan y te juzgas por eso. Tenemos el juicio “en la punta de la lengua”, cuando en realidad no tendríamos por qué juzgar. ¿Qué tal que la mayoría solamente significara que más personas se inclinan hacia X circunstancia o situación? Eso y nada más ni nada menos que eso.

 

La carga tanto positiva como negativa que le damos a las cosas es lo que nos estanca y nos hace sentir erróneos o ver a los demás como equivocados. Cada vez que tomamos esta postura competimos por ver quién tiene la razón. Y aquí hay solamente dos posturas: o estoy bien y el otro está mal o viceversa. La moda es también un conjunto de personas que decidieron que las cosas tienen que ser de cierta forma:se tienen que ver así o no se tienen que ver a sí.  ¿Y es verdad eso? ¡Claro que no! Simplemente ve cuadros de artistas de otros siglos: los cuerpos que se consideraban bonitos eran muy distintos a los que hoy en día buscan las personas.El punto aquí es que cuando te das cuenta de que todo es u n a opinión o una manera subjetiva de ver las cosas y que no tiene nada que ver contigo, cuando haces esa conciencia es cuando realmente puedes sentirte feliz, con alegría y ligereza en tu vida.Nos gusta pertenecer y por miedo a ser rechazados, preferimos juzgarnos y tratar de encajar a toda costa.

 

De las cosas que más me maravillan del mundo es la diversidad: las miles de formas que hay tanto en la naturaleza, como en los pensamientos o posturas y esto incluye las propias. ¿Qué tal que pudieras honrarte a ti y al otro cuando reconoces esta diferencia en vez de apuntar con el dedo y tener que tener la razón a toda costa? ¿Y si no estuvieras mal? ¿Y si el otro no estuviera mal?

 

Cuando escuchamos la palabra “ muerte ” parecemos contraernos . E s un tema del preferimos no hablar. Sin embargo ¿qué tal que pudiéramos reconocer la energía renovadora que hay en ella? Normalmente pensamos en el miedo que nos da perder a nuestros seres queridos o tal vez a nuestra propia muerte. ¿Y si la muerte estuviera mucho más cerca de nosotros y que incluso conviviéramos con ella muy seguido? La noche muere para que nazca el día, una relación de noviazgo muere muchas veces para transformarse en un matrimonio, un ciclo se cierra y “muere” para dar paso a otro. ¿ Te has dado cuenta cuánta energía estás usando cuando le temes o tratas de evitarla? ¿Y si toda esa energía la ocuparas para vivir plenamente? Hace unas semanas sucedió algo muy interesante. Estuve en Morelia dando unas clases y algo sucedía con la última de ellas. Como que no terminaba de “cuajar ” el tema que habíamos acordado, era como si la clase hubiera desaparecido.

Hice muchas preguntas al respecto y una de ellas me sorprendió ya que consideré la posibilidad de cambiar el tema ese mismo día unas horas antes. Y cuando revisé las nuevas opciones, el tema que salió con mucha fuerza, fue precisamente el de la muerte. Mi sorpresa fue enorme, sin embargo seguí la energía que estaba percibiendo y les pregunté a cada uno de los asistentes si estaban de acuerdo, a lo que me dijeron que sí. De esta manera se creó una clase totalmente nueva a la que originalmente planeamos. No te voy a decir que fue fácil al principio, el ambiente estaba muy denso, precisamente por todos estos puntos de vista e ideas que existían acerca del tema.

Yo seguí y de pronto, algo que parecía sumamente pesado, terminó con muchas risas y ligereza , cuando nos dimos cuenta de que esa energía no es necesariamente mala, sino que muchas veces nos podría ayudar en distintas situaciones de nuestra vida. Los participantes poco a poco comprendieron cómo esta energía podría contribuir a sus vidas. “Mata ro n” sus temo es, lo que los tenía atorados , relaciones pasadas, trabajos, ideas, creencias y al final se hicieron conscientes de todo lo que llevaban cargando como un peso inútil y que les estaba impidiendo vivir con alegría. ¿Qué tal que en estos días en los que celebramos el “Día de Muertos” en México, pudieras jalar toda esa energía para erradicar todo lo que ya no te sirve? Una ofrenda un regalo. ¿Cuál es la “ ofrenda” que la muerte tiene para ti ? ¿Estarías [email protected] a darte la oportunidad de renacer?