Aprende a elegir sólo lo que contribuye a tu vida

Contacto: [email protected] facebook: En mi mejor versión: www.enmimejorversion.com (Foto: Pixabay)

“Dicen que la curiosidad mató al gato, pero no dicen si lo que descubrió valió la pena”, José Saramago

 

Cada vez que pedimos algo al Universo, se abre un espacio energético de todas las moléculas disponibles para que lo recibamos. Sin embargo, con frecuencia las cosas no se manifestarán exactamente como las deseamos.
Esto se debe a que nuestro punto de vista es muy limitado y se basa en lo conocido. ¿Te imaginas cuántas posibilidades infinitas existen ahí afuera que ni siquiera has concebido en tu mente?

 

El Universo no tiene un punto de vista, ya que abarca TODO. Somos nosotros los que calificamos si algo está “bien” o algo está  “mal”. ¿Qué tal que estuvieras dispuesto a recibir todo, absolutamente todo lo que llega y que solamente eligieras lo que te funciona, lo que contribuye a tu vida en este momento?

 

Pongamos un ejemplo: vas a un restaurante y le preguntas al mesero  qué te recomienda y entre las opciones hay unos huevos con tortilla y salsa. Tú estás a dieta y eres alé[email protected] a los huevos. ¿Te vas a enojar con el mesero por haberte ofrecido ese platillo? O simplemente dices “Gracias, ¿qué más hay?”.

 
Así más o menos funciona el Universo, te ofrece un menú de posibilidades y tú eliges la que te funcione mejor, sin embargo no tienes por qué molestarte si no vino envuelto el regalo como tú querías. Si lo rechazas, estás mandando la señal de que no te llegue más.

 

Otro ejemplo puede ser que tú estás pidiendo dinero y te encuentras unas monedas tiradas o te llega un trabajo en el que te pagan menos de lo que esperabas. ¿Qué haces? ¿Te ofendes porque no llegó la cantidad que estabas esperando? ¿Qué tal que agradecieras lo que hay y que simplemente dijeras “más de esto por favor?” 

 
Ahora, ¿te has dado cuenta cuánto de lo que recibes hoy estás rechazando? ¿Qué tal que fuera la puerta de entrada a algo mucho mayor y como ya concluiste que “así no debería ser” lo dejaste y te fuiste? En mi experiencia  y en los talleres y sesiones que doy desde hace muchos años, me he dado cuenta que entre más específico sea el “cómo” quieres que te llegue algo, menos posibilidades tienes de recibirlo. Te invito a que agradezcas lo que hay, que pidas la energía de lo que desees, estés [email protected] a recibir lo que llegue sin juicio o conclusión y que sigas en la pregunta ¿qué más hay ahí que no he considerado? Sé [email protected] y [email protected] y tal vez te des cuenta que ya recibiste lo que pediste.

 

“Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a sus dioses”, Anónimo

Constantemente escuchamos la frase “Pide al Universo”, como una forma de solicitar apoyo o contribución de algo mucho mayor que nosotros mismos. Sin embargo, debido a temas religiosos y culturales nos ponemos en un lugar en el que “se nos tiene que proveer” lo que pedimos, si somos buenos o como un premio o por merecimiento.

A veces se manifiesta tu petición, y otras veces no, o más bien crees que no porque en la mayor parte de los casos viene de maneras distintas a las que habías imaginado que vendrían.

¿Te has dado cuenta de que cuando sí se actualizan tus deseos se debe a que además de solicitar al Universo, haces una demanda a ti mismo de que pase lo que pase, tú vas a lograr “x” cosa?

Esta es una manera muy poderosa, de hecho, creo que la más poderosa de todas, ya que estás volviéndote cocreador con el Universo. No solamente estás como un niño que le hace su carta a los Reyes Magos con la ilusión de despertarse y ver qué va a aparecer junto a su zapato, sino que te conviertes en esa energía en movimiento que mueve todo.

Y es que es muy chistoso ¿cuántas veces pides algo como quien pide trabajo con ganas de no encontrarlo? Y luego dices frases como “No se dio”, “no me tocaba” o “si todo se acomoda, entonces hago esto”. Y si no se manifiesta, tienes el pretexto perfecto, la justificación ideal de por qué no obtienes algo. ¿Ves la diferencia entre las dos posturas? ¿Qué mentiras te cuentas a ti para decir que las cosas no te llegan cuando en realidad ni las querías?
 
¿Y si fueras [email protected] contigo [email protected] y reconocieras que mucho de lo que dices querer ni lo quieres? Tal vez porque ya te acostumbraste a tu zona de confort o porque no sabrías qué hacer si tu vida realmente cambiara.

Es como si dices estar deseando tener pareja; sin embargo, cada prospecto que elige resulta que por alguna u otra razón se van o tienen otras prioridades antes que una relación. ¿Será que tal vez el/la que no quiere comprometerse eres tú? Y claro, resulta más conveniente decir que la otra persona no quiso o que la situación no se dio.

¿Qué tal que ese Universo al que tanto le pides fueras tú?

ROBERTA CARRILES tiene una trayectoria de dos décadas en las áreas de ventas y RP. Hace nueve años inició su formación como terapeuta y ahora da un sentido más amplio a su misión de vida al crear el proyecto "En mi mejor versión" en el que da consulta privada, imparte y organiza cursos y talleres en diversos temas: pareja, abundancia, desarrollo personal, orientación vocacional, imagen y nutrición.
Contacto: [email protected] En mi mejor versión: www.enmimejorversion.com 

ROBERTA CARRILES tiene una trayectoria de dos décadas en las áreas de ventas y RP. Hace nueve años inició su formación como terapeuta y ahora da un sentido más amplio a su misión de vida al crear el proyecto "En mi mejor versión" en el que da consulta privada, imparte y organiza cursos y talleres en diversos temas: pareja, abundancia, desarrollo personal, orientación vocacional, imagen y nutrición.
Contacto: [email protected] facebook: En mi mejor versión: www.enmimejorversion.com

  "El mejor regalo que tenemos es la capacidad de elegir. ¿Vas a tomar las riendas de tu vida o seguirás siendo la “víctima” de los que han elegido hasta hoy por ti?".

Me encantan los niños porque son espontáneos y únicos. Llegan a este mundo con toda su magia y no tienen puntos de vista acerca de muchas cosas, simplemente SON. Conforme van creciendo son moldeados por sus padres, su familia, la escuela, la cultura a la que pertenecen y en ocasiones, van perdiendo su chispa a medida que se hacen más grandes y adoptan las reglas que les son impuestas.

Todos hemos pasado por ahí, algunos hemos podido ser más libres que otros, sin embargo de alguna u otra manera, ya sea por temor al juicio o por no encajar, nos vamos olvidando poco a poco de quienes éramos en nuestro estado más natural.

Aprendemos a complacer a los demás y en ese afán, nos dividimos y nos despersonalizamos. ¿Has seguido los roles que se esperan de ti en cuanto a tu profesión o modo de vida? Durante los talleres que imparto para conocer tu misión, he encontrado a muchas personas que se sienten infelices porque no les fue permitido hacer lo que hubieran deseado, por estudiar una carrera que no les gustaba, porque con la que hubieran elegido “se iban a morir de hambre” o mujeres que se han casado con el primero que encontraron por aquello del “más vale mal casada que quedada”...

Afortunadamente los tiempos han cambiado y hoy existe una apertura mucho mayor a la conciencia y cada vez son más las herramientas y métodos que nos invitan a reflexionar acerca de nuestro objetivo en esta vida.

Si tú fuiste una de esas personas que te sentiste presionado social o familiarmente cuando eras más joven, siempre estás a tiempo de hacer un alto y de abrirte a nuevas posibilidades. Y no se trata de juzgarte ni a ti, ni a nadie más. El detenerte en buscar lo erróneo y los culpables no será la solución para nada… Mi sugerencia es que te tomes un tiempo todos los días para preguntarte: '¿Cómo sería la vida que realmente deseo?' Y más allá de concluir detalladamente lo que esperas, simplemente percibe la energía de ESO que te hace sentirte [email protected], feliz y en paz. Recuerda momentos en los que experimentaste algo así y jala energía de ellos. Así, cada vez que se presente una oportunidad o una situación que sea similar a lo que sueñas, sabrás que te va a llevar a donde quieres ir. ¿Estás [email protected]?

Perdemos mucho tiempo analizando y viendo el “hubiera”, lo que nos mantiene atrapados en ese tiempo inexistente y nos olvidamos de estar presentes. (Foto: Pixabay)

Algo que nos atora mucho en nuestras vidas es lamentarnos por todos los errores que hemos cometido. Perdemos mucho tiempo analizando y viendo el “hubiera”, lo que nos mantiene atrapados en ese tiempo inexistente y nos olvidamos de estar presentes.

Una de las herramientas que más me gusta de Access Consciousness es la de vivir la vida en incrementos de 10 segundos. Según el planteamiento de su fundador, Gary Douglas, el presente dura solamente 10 segundos, por lo que cada vez que se terminan, tenemos la posibilidad de elegir algo distinto.

Hace muchos años viví una situación muy difícil que ahora sé que fue un momento depresivo. Recuerdo que me costaba mucho trabajo planear a futuro, lo máximo que podía hacer era saber qué iba a hacer al día siguiente. Mi vida se me venía encima si pensaba en algo más lejano.

Esta herramienta de la que te hablo, puede aplicarse en situaciones similares o en cualquier otra, aunque te sientas perfectamente bien. El planteamiento es que si tus elecciones las haces cada 10 segundos, en ningún momento cometes ningún error, ya que a los 10 segundos puedes elegir algo distinto. Esta opción da mucho dinamismo a tu vida, ya que constantemente estás eligiendo algo que te da ligereza. Ya hablé hace algunas semanas de que todo lo que te es ligero, es una verdad para ti. 

Creo que una de las cosas que más pesadez nos da y nos hace vivir en el drama y en el trauma, son las promesas que hacemos “para siempre”.  No dudo que en el momento creamos que eso era lo que queríamos, sin embargo estamos cambiando constantemente y la vida también.

Ojo, no estoy planteando que de ahora en adelante dejes a todo el mundo botado porque cambiaste de opinión en esos 10 segundos, porque sí, es posible que hayas elegido algo que parecía ligero y que tiempo después, se convierta en algo pesado. Puede ser, incluso pasa mucho. 

Me encantó lo que vi hacer a una de mis maestras: tenía una clase en otra ciudad, la cual al principio parecía ser muy ligera. En el ínter surgieron sucesos que indicaban que ahora era más ligero permanecer en su país. Así que honró lo que era verdad para ella y explicó su decisión, ofreciendo pagar el monto correspondiente por la cancelación.

 ¿Cómo sería tu vida si la llevaras con este dinamismo?

Es muy valorado el tema de ponerse la capa de superhéroes, aunque podamos morir  en el intento. (Foto: Pixabay)

 

Hemos vivido muchos, muchos años comprando mentiras de esta realidad… Tanto, que a veces hasta creemos que son verdades. Una de ellas es la de anteponer todo antes que a [email protected] mismos: llámese hijos, pareja, trabajo, familia, en aras de ser buenas personas. Es muy valorado el tema de ponerse la capa de superhéroes, aunque podamos morir en el intento. El siquiera pensar en hacer algo distinto es tomado como la peor de las maldades y egoísmo.

¿Te has dado cuenta cómo al hacer esto, esa crueldad las estás haciendo precisamente contigo? Así que en la práctica, por decir la verdad a los demás nos mentimos a nosotros mismos. Y lo hacemos por miedo, ya que el miedo es uno de los implantes distractores que nos limitan a tener una vida con gozo y felicidad. Miedo a nos ser amados, aceptados, reconocidos. ¿Cuánto estás [email protected] a ser tú la fuente de todo lo que esperas que venga de fuera?

Recuerdo hace algunos años que fui despedida injustamente de un trabajo y digo injustamente porque entiendo que ya estábamos hartos tanto ellos como yo y lo mejor en ese momento era terminar la relación laboral. Sin embargo, no me querían liquidar. De momento, el mundo se me vino abajo ¡qué vergüenza! Con todo y todo me animé a asesorarme legalmente y resultó que no existía ningún motivo para que no me pagaran lo que me correspondía por las ventas que había dejado cerradas, además de la compensación económica por el despido. Lo primero que hice fue tratar de negociar el pago, sin obtener respuesta alguna. Así que decidí interponer una demanda.

Muchas personas me aconsejaron que no lo hiciera, ya que había empresas que no me contratarían si se enteraban de  lo que había hecho. Esto, fuera de paralizarme, me empujó a hacerlo. Mi respuesta fue “Si hay alguna empresa que no me contrate por esto, más bien soy yo la que no quiero trabajar para ellos”. ¿Cuántas veces nos dejamos amedrentar y nos faltamos a nosotros mismos? Que si eres [email protected], que si estás en una situación económica complicada y alguien se quiere aprovechar… Curiosamente años después me buscó  el esposo de la persona que me había corrido para trabajar con él. Lo que son las cosas.

Mi invitación  es que tengas dentro de tus mandamientos uno más y hasta arriba: “Te honrarás”. Esta columna la dedico a todas las mujeres en este Día Internacional de la Mujer, aunque en realidad aplica para todas las personas sin importar a qué género pertenezcan, ya que como personas somos iguales. 

 

El caos es un espacio que invita a la magia, a la creación. A veces confundimos el orden con la organización. (Foto: Pixabay)

En esta realidad en la que vivimos se nos ha dicho que es a través del orden como vamos a lograr nuestros objetivos. Sin embargo, el orden resulta ser una limitación, ya que cuando únicamente nos regimos por paso 1, paso 2, paso 3, muchas veces nos perdemos de infinitas posibilidades que están fuera de esa línea.

La teoría del Big Bang nos habla de que el Universo se creó hace unos 14 mil millones de años a causa de una explosión. ¿Te imaginas? ¿Crees que eso es orden? 

Lo mismo sucede en nuestras vidas y es algo que personalmente he experimentado. Yo solía hacer todo con mucho orden: desde elegir la ropa que me iba a poner con una semana de anticipación hasta seguir una estructura muy rígida para el trabajo. Llegué a ser tan severa en mi disciplina, que hasta una cirugía de columna me tuvieron que hacer.

Entre más sólidos nos volvemos, más difícil es adaptarnos a los cambios, porque creemos que las cosas solamente pueden ser de cierta manera. Desde hace unos meses he estado practicando herramientas para crear un espacio tanto en mi cuerpo como en mi vida y la sensación de paz y de gozo son cada vez mayores. Y he estado hablando de ellas en mis columnas de las semanas anteriores.

De pronto me vi en una situación en la que las cosas se estaban yendo fuera de mi “control” y aunque al principio me agobié por no saber cómo manejarlo, elegí fluir y ver qué más era posible. Empezando por levantarme todos los días haciéndome esta simple pregunta: “¿Quién soy hoy y cómo puedo divertirme?” Es impresionante todo lo que he logrado tan sólo con esa pregunta. Voy viviendo el día de acuerdo a lo que se me va presentando y estoy creando mi vida dinámicamente.

Y ojo: no estoy hablando de desorden. Es caos. El caos es un espacio que invita a la magia, a la creación. A veces confundimos el orden con la organización. Me he dado cuenta que puedo seguir siendo organizada, sin llegar a la rigidez.