¿Cómo lograr la calidad de vida que deseas?

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Mi reflexión de hoy es invitarte a revisar si realmente estás siendo congruente con lo que dices que deseas y la vida que realmente tienes. (Créditos: Pixabay)

Algo que he buscado durante mucho tiempo, y en distintas etapas, ha sido vivir una vida con calidad. Este es un término subjetivo, ya que cada quien lo aprecia de distinta manera. Por lo general nos compramos la idea de que el dinero garantiza calidad de vida y desde mi punto de vista, por supuesto que ayuda. 

Sin embargo, sé que se puede tener una vida muy linda sin que gire alrededor de éste. Como lo he dicho en muchos momentos: es más bien una actitud acerca de cómo queremos vivir. En mi experiencia, he tenido momentos en los que he recibido más dinero que en otros y no necesariamente han sido los más felices, debido a que he estado tan ocupada que no he podido disfrutar de otras cosas que me llenan de alegría, como es tener tiempo para mi, para mis amigos y mi familia. 

También he trabajado durante años en temas de moda y otros productos de los llamados premium y he aprendido que muchas veces existe una confusión entre un lujo y un producto caro. Tal vez existan muchas marcas, productos y servicios que sean de rangos altos de precio y que una persona pueda comprarlas; sin embargo, un lujo es algo que te das día con día. En una de mis conferencias había un empresario muy rico que sí, tenía el dinero para comprar lo que quisiera, y para él un lujo era poder salir a dar un paseo con sus hijos, ya que no lo podía hacer muy frecuentemente debido a que trabajaba mucho. 

Mi reflexión de hoy es invitarte a revisar si realmente estás siendo congruente con lo que dices que deseas y la vida que realmente tienes. (Y aquí no vale el pretexto de que no tienes dinero, porque si tienes tus necesidades básicas satisfechas, puedes hacer este ejercicio). Haz una lista con todas las áreas de tu vida que son importantes: tiempo para ti, tu pareja, hijos, familia, salud, ejercicio, trabajo, entretenimiento, viajes. En esa columna pon junto a cada área una calificación del 1 al 10 en donde 10 es el de más peso en tu vida. Sé [email protected] Se trata de que te hagas consciente de en dónde estás. 

Probablemente te darás cuenta de que hay aspectos muy cargados y otros en los que, aunque digas que te interesa, no estés haciendo nada. Ahora escribe en otra columna el número que represente lo que realmente te gustaría que ese rubro estuviera presente en tu vida y compara. Probablemente lo que dices que deseas es muy similar a lo que vives y tal vez existan áreas en las que no has puesto atención y que te gustaría mejorar y otras en las que te gustaría quitar peso. ¿Qué vas a hacer al respecto? ¿Cómo lograr ese equilibrio para tener esa calidad de vida que deseas? ¿Qué cambios requieres? ¡Y manos a la obra!

Los seres humanos somos muy “chistosos ”, nos encanta tomar caminos difíciles y complicados, será porque amamos los retos y cuando logramos llegar a la meta, nos sentimos orgullosos de lo buenos que somos para brincar las piedras ¡que muchas veces nosotros colocamos!

 

Estamos fascinados con frases que nos decimos y escuchamos como “ Sin dolor no hay ganancia” ( N o pain, no gain), “Lo que fácil llega, fácil se va” y la que hoy quiero tomar para la reflexión: “Lo bueno cuesta”. Tal vez ya las hemos comprado tanto que ni siquiera nos damos cuenta que desde ahí estamos moviendo nuestras vidas, ya están impregnadas en nuestras células como si fueran parte de ellas y de estas se vale mucho la mercadotecnia para vendernos productos y servicios a precios totalmente fuera de contexto, ya que queremos lo que no podemos tener, aspiramos a algo cuando creemos que está lejos.

 

Y esto lo vemos en distintas áreas de nuestras vidas: qué orgullo era que te dejara pasar el señor de la entrada del antro de moda, quien decidía a su discreción quiénes eran los afortunados para entrar y consumir en ese lugar. O que te hiciera caso la mujer o el hombre que te gustaba y que no te volteaba ni a ver o te daba largas. O el coche, o la ropa tal o la clase ta…

Hay una historia que me encanta: una mujer decidió que buscaría a su “alma gemela” en cualquier parte del mundo que fuera necesario y así estuvo dando vueltas y vueltas y no lo encontraba. Finalmente volvió a su casa sintiéndose derrotada. En esos días entabló conversación con su vecino y resultó que tenían muchas cosas en común y así fue que empezaron una relación . ¿Cuánto tiempo, energía y dinero invertimos en alcanzar esa zanahoria que vemos tan arriba? ¿Cuántos de nuestros proyectos están enfocados en llegar ahí? Hoy quiero invitarte a que te des cuenta cuántas cosas, situaciones y personas ya están ahí y que como has decidido que no son suficientemente difíciles de alcanzar, no has valorado. ¿ Te has dado cuenta cuánta información hay a tu alcance de manera gratuita y que puedes empezar a utilizar a tu favor el día de hoy? ¿Quién está junto a ti, que te hace o podría hacerte la vida más fácil y que ni siquiera has considerado? ¿Qué tal que pudieras encontrar alegría en desear algo y que esto llegara a ti de manera fácil? ¿Y si desde hoy tu enfoque fuera el de reconocer lo bueno que hay para ti quitándole la etiqueta de que si no te costó trabajo no cuenta? ¿Cuánta abundancia hay hoy en tu vida que solamente está esperando a que la veas y la tomes con total facilidad.

 

En este mundo seguimos la regla de la mayoría:cuando más personas apoyan algo, entonces se entiende que eso es lo mejoro lo que está bien. Como ésta es una realidad de polaridad, vivimos en un constante juicio, tanto de los demás, como de nosotros mismos. Y la regla se aplica a todo, incluyendo a la ciencia. Por ejemplo: un medicamento sale cuando se ha probado en un número determinado de personas y en la mayoría funcionó. Entonces ¿qué pasa cuando tú eres de la minoría? ¿Eso significa que necesariamente estás mal? ¿O que tu cuerpo no funciona?

 

Y así puedes usar este ejemplo en cualquier aspecto: la mayoría de tus [email protected] ya se casaron, por lo tanto tú estás mal si no lo has hecho o peor aún, si no te llama la atención hacerlo. O en tu familia los hombres son abogados y a ti te gusta la arquitectura, por lo tanto te juzgan y te juzgas por eso. Tenemos el juicio “en la punta de la lengua”, cuando en realidad no tendríamos por qué juzgar. ¿Qué tal que la mayoría solamente significara que más personas se inclinan hacia X circunstancia o situación? Eso y nada más ni nada menos que eso.

 

La carga tanto positiva como negativa que le damos a las cosas es lo que nos estanca y nos hace sentir erróneos o ver a los demás como equivocados. Cada vez que tomamos esta postura competimos por ver quién tiene la razón. Y aquí hay solamente dos posturas: o estoy bien y el otro está mal o viceversa. La moda es también un conjunto de personas que decidieron que las cosas tienen que ser de cierta forma:se tienen que ver así o no se tienen que ver a sí.  ¿Y es verdad eso? ¡Claro que no! Simplemente ve cuadros de artistas de otros siglos: los cuerpos que se consideraban bonitos eran muy distintos a los que hoy en día buscan las personas.El punto aquí es que cuando te das cuenta de que todo es u n a opinión o una manera subjetiva de ver las cosas y que no tiene nada que ver contigo, cuando haces esa conciencia es cuando realmente puedes sentirte feliz, con alegría y ligereza en tu vida.Nos gusta pertenecer y por miedo a ser rechazados, preferimos juzgarnos y tratar de encajar a toda costa.

 

De las cosas que más me maravillan del mundo es la diversidad: las miles de formas que hay tanto en la naturaleza, como en los pensamientos o posturas y esto incluye las propias. ¿Qué tal que pudieras honrarte a ti y al otro cuando reconoces esta diferencia en vez de apuntar con el dedo y tener que tener la razón a toda costa? ¿Y si no estuvieras mal? ¿Y si el otro no estuviera mal?

 

Cuando escuchamos la palabra “ muerte ” parecemos contraernos . E s un tema del preferimos no hablar. Sin embargo ¿qué tal que pudiéramos reconocer la energía renovadora que hay en ella? Normalmente pensamos en el miedo que nos da perder a nuestros seres queridos o tal vez a nuestra propia muerte. ¿Y si la muerte estuviera mucho más cerca de nosotros y que incluso conviviéramos con ella muy seguido? La noche muere para que nazca el día, una relación de noviazgo muere muchas veces para transformarse en un matrimonio, un ciclo se cierra y “muere” para dar paso a otro. ¿ Te has dado cuenta cuánta energía estás usando cuando le temes o tratas de evitarla? ¿Y si toda esa energía la ocuparas para vivir plenamente? Hace unas semanas sucedió algo muy interesante. Estuve en Morelia dando unas clases y algo sucedía con la última de ellas. Como que no terminaba de “cuajar ” el tema que habíamos acordado, era como si la clase hubiera desaparecido.

Hice muchas preguntas al respecto y una de ellas me sorprendió ya que consideré la posibilidad de cambiar el tema ese mismo día unas horas antes. Y cuando revisé las nuevas opciones, el tema que salió con mucha fuerza, fue precisamente el de la muerte. Mi sorpresa fue enorme, sin embargo seguí la energía que estaba percibiendo y les pregunté a cada uno de los asistentes si estaban de acuerdo, a lo que me dijeron que sí. De esta manera se creó una clase totalmente nueva a la que originalmente planeamos. No te voy a decir que fue fácil al principio, el ambiente estaba muy denso, precisamente por todos estos puntos de vista e ideas que existían acerca del tema.

Yo seguí y de pronto, algo que parecía sumamente pesado, terminó con muchas risas y ligereza , cuando nos dimos cuenta de que esa energía no es necesariamente mala, sino que muchas veces nos podría ayudar en distintas situaciones de nuestra vida. Los participantes poco a poco comprendieron cómo esta energía podría contribuir a sus vidas. “Mata ro n” sus temo es, lo que los tenía atorados , relaciones pasadas, trabajos, ideas, creencias y al final se hicieron conscientes de todo lo que llevaban cargando como un peso inútil y que les estaba impidiendo vivir con alegría. ¿Qué tal que en estos días en los que celebramos el “Día de Muertos” en México, pudieras jalar toda esa energía para erradicar todo lo que ya no te sirve? Una ofrenda un regalo. ¿Cuál es la “ ofrenda” que la muerte tiene para ti ? ¿Estarías [email protected] a darte la oportunidad de renacer?

Nos aferramos a las cosas, personas, situaciones y circunstancias, aunque muchas veces sabemos que ya no contribuyen a nuestra vida

Es curioso cómo con frecuencia le tememos al cambio, sin darnos cuenta de que el cambio es algo inherente a esta realidad. Nos aferramos a las cosas, personas, situaciones y circunstancias aunque muchas veces sabemos que ya no contribuyen a nuestra vida.

Hoy me gustaría plantear tres posturas distintas. La primera de ellas tiene que ver con el apegos a  dejar las cosas como están, cuando nos cerramos a ver otras posibilidades por miedo a que las cosas empeoren, cuando usamos lo de“más vale malo por conocido que bueno por conocer”.En cuántas áreas de tu vida estás [email protected] en esta frase y sigues [email protected] por no aceptar que una relación ya terminó, que este trabajo ya no te conviene, que ya tus clientes requieren algo nuevo.¿Cuál es el valor de aferrarte a todo esto? ¿Qué fantasía o mentira te estás contando para seguir ahí?

Hay otra segunda postura, la de “hacerte pato” haciendo cambios mínimos creyendo que de esta manera tu vida va a ser lo que deseas. A veces esto funciona y basta con que te muevas un poco para conseguir los resultados que requieres. Para esto te recomiendo que te hagas preguntas y seas [email protected] contigo [email protected] para estar consciente si realmente un cambio pequeño es lo que va a crear más en tu vida.Por ejemplo: a veces solamente se requiere que cambies tu perspectiva para ver lo nuevo en algo que ya está: ese reconocimiento hace que avances y para eso está la pregunta que ya he planteado ¿qué hay de bueno aquí que no puedo ver?

Sin embargo, de lo que hoy quiero hablar e sde las veces que te das “atole con el dedo” y que según tú estás cambiando, cuando en realidad “es la misma gata pero revolcada”. Es como si en tu alimentación cambiaras de un tipo de comida chatarra a otro tipo de comida chatarra.Al final, sigues comiendo comida chatarra, solamente le cambias el sabor.

¿Qué tal que lo que requieres es hacer algo totalmente diferente? Y esa es la tercera opción que planteo hoy. ¿Qué tal que lo que requieres es ya no comer comida chatarra? En las relaciones sucede con mucha frecuencia, como cuando quieres salvarla, entonces tratas de comunicarte de distintas maneras, de pedir en diversos tonos algo. ¿Cómo sería salirte de ahí? ¿O dejar de decir las cosas de manera “b o n i ta”o “fe a”? ¿Qué tal que ahora lo distinto fuera ya no decir nada y marcar un límite con el s i l e n c i o? Te invito a que te des cuenta cuál de estas tres posturas estás utilizando en distintas áreas y que te hagas consciente de que está en tus manos lograr la vida que deseas.

Estamos muy acostumbrados a utilizar nuestra mente. Le damos un valor muy alto y sí, efectivamente lo tiene en muchos casos; sin embargo, con frecuencia nuestros pensamientos en lugar de ayudarnos a crecer, nos estancan y nos impiden movernos.

La mente es como una computadora que guarda en archivos las distintas experiencias que hemos tenido: si alguna de ellas fue exitosa, va al fólder de“éxito”, si otra fue triste,lo almacena bajo el título de “tristeza”. Las circunstancias nunca se repiten; por lo tanto, algo que en un momento fue “b u e n o”, no necesariamente lo será hoy. Lo mismo sucede con lo “malo”.

El tema aquí es que cada vez que usamos como referencia nuestras experiencias y les agregamos el juicio o conclusión de lo que fueron, nos incapacitamos para crear algo grandioso.

¿Cuántas veces te has encontrado pensando que nunca vas a volver a tener un trabajo tan exitoso y que te genere tantos ingresos como uno que ya tuviste? O si en una relación la pasaste muy mal, ¿cuántas veces has usando esa relación como parámetro para definir todas tus posibles relaciones?

¿Qué tal si pudieras eliminar todas esas referencias y darte cuenta de que,lo que sucedió en ese lugar y ese entonces fue precisamente allá y en aquel momento, y que no necesariamente tendría que ser igual? ¿Y si tuvieras la capacidad de crear SIEMPRE algo mucho mejor de lo que creaste alguna vez? Nuestros pensamientos en estos casos son los que nos limitan,ya que muchas veces percibimos que algo puede ser ligero y expansivo y nos aferramos al pasado y al hacerlo nos limitamos.

¿Cuál es el valor de aferrarte a tus logros o fracasos pasados como pretexto para no moverte y elegir algo distinto? Y, más bien: ¿qué tal si nuncatehubierasequivocado, sinoquehicistelo que podías hacer con las herramientas que tenías en ese momento? Si cada diez segundos pudieras elegir algo distinto, ¿qué elegirías ahora? ¿Qué tal si todos tus días estuvieran conformados por momentos en los que elijas lo que será mejor para ti?

Estar consciente es darte cuenta de todo lo que está sucediendo y no juzgarte, ni juzgar lo que está pasando.Simplemente es observar y, a partir de eso, elegir lo que te enriquezca más.