¿Copiar o Innovar?

Foto: Cortesía

El día de hoy me gustaría hacer una reflexión acerca de la piratería y la copia, no desde una perspectiva legal o ética, sino más bien abordándola desde otro ángulo. En una conversación que sostuve la semana pasada, una persona comentaba que la mejor manera de controlar esta práctica era cambiando constantemente la última versión del tema publicado en cuestión, de modo que, a quienes desearan copiarlo, se les dificultara contar con los cambios si se hacían de manera dinámica. Otra persona tenía el punto de vista de que deberíamos estar dispuestos a que nos copiaran cuando hiciéramos algo. Fue ahí cuando me vinieron ciertas ideas. Creo que sin duda el mejor método para evitar que esto suceda es nunca compartir absolutamente nada, si es que tememos que alguien nos copie; sin embargo, ese no es el punto aquí. Se trata, más bien, de darnos cuenta de lo que sucede en realidad . Cuando alguien crea algo y lo hace público le pone algo de sí mismo, ya sea un libro, una clase, una canción, cualquier cosa; así que, por más que alguien trate de copiarlo no le saldrá idéntico, ya que en el proceso seguramente algo se le escapará. ¿Qué oportunidades se pueden presentar cuando alguien está tratando de copiarte?

Primero,darte cuenta de que lo que estás haciendo tiene un valor para alguien más,de lo contrario no le estarían poniendo atención;y por otro¿qué oportunidad haya de mejorarte ti mismo y de seguir creando cosas nuevas?El siempre ir un paso adelante. Si lo vemos desde este puntode vista, puede ser una gran oportunidad de superarte a ti mismo.

Por otro lado, si eres de los que copian ¿qué es lo que estás haciendo? ¿Eso va a contribuir más a alguien? ¿A ti mismo? ¿Qué es lo que intentas copiar? ¿Es verdaderamente el artículo o producto el que copias o más bien lo que quisieras es algo más? ¿Podría ser que crees que si lo haces tendrás la vida del otro o te aceptarán mejor?

Lo cierto es que a estas alturas es difícil inventar el hilo negro.Tomamos algo que ya está y le ponemos algo de nosotros mismos o lo situamos desde otra perspectiva.

¿Qué tal si todos nosotros reconociéramos nuestra capacidad creadora para hacer algo nuevo a partir de lo que ya existe, reconociendo y honrando al creador original y al mismo tiempo a nosotros mismos con la nueva aportación?

Creo que a todos en algún momento nos gustaría tener una bola de cristal para saber si lo que estamos eligiendo en nuestras vidas es ‘lo correcto’, si vamos por el camino indicado, si nuestras decisiones nos llevarán adonde deseamos.Amamos el control, sin darnos cuenta de que nunca lo tenemos y que al final los controlados somos nosotros mismos. Hace unas semanas empecé a hacerme preguntas al respecto “¿será que este es mi camino?”,“¿será que tal vez estoy queriendo forzar las cosas y en verdad no es por aquí?”,“si no es por aquí, ¿por dónde?”

 

Han sido semanas muy fuertes, con muchos cambios, de mucha intensidad. Finalmente mi cuerpo me pidió un descanso. Creo que iba muy rápido y no estaba siendo amable con él. He hablado muchas veces de lo importante que es hacerle caso a nuestro cuerpo, y en un momento de congruencia decidí hacerle caso al mío.De momento mesentí preocupada y me costótrabajo hacerlo, ya que mi mente loca me decía que cómo iba a descansar cuando mi mayor fuente de ingresos es mi trabajo;sin embargo, algo en mí me invitó a seguir lo que era inminente. Dejar todo a un lado y aceptar lo que estaba requiriendo. Así que me di una semana en la que incluso estuve en reposo dos días, sin salir.

Y ocurrió la magia… Como muchas veces lo he dicho: las oportunidades están ahí, solo esperando a ser descubiertas si las elegimos,si soltamosel control.Me dicuenta quemás cercade loque y ocreía, había personas que estaban dispuestas a sostener mi espalda en estos momentos …con solo alzar la mano y pedirlo. Contra toda lógica, decidí seguir la energía, apapacharme y dejarme apapachar. Estos últimos días han sido la prueba de que cuando haces preguntas y fluyes, todo empiez aa tener sentido y aparecen posibilidades aún mejores de las que podrías haber imaginado.

 

Volví a constatar que el  mundo es un gran árbol,abundante y que solamente se requiere ver a tus pies para darte cuenta todos los frutos que ya están ahí, esperando a ser recogidos . En estos días recordé que este camino lo inicié primeramente por mí, hice el compromiso personal de estar en mi mejor versión todoslos días y solamente así es que puedo compartir con quienes merodean. Volvía conectarme conmigo y a darme cuenta de que, no importa la actividad que haga, mi deseo de contribuir a dejar un mundo mejor del que encontré es genuino. No es la primera vez que vivo una situación así, en la que aunque crea que ‘d e b e r í a’ estar en otro lado, elijo seguir mi brújula personal y preguntar: “Si no es aquí… ¿en dónde?”, y no deja de sorprenderme lo que ocurre.

 

Blog The Bright Side, blog roberta carriles

Algo que me ha divertido mucho es descubrir que los resultados no necesariamente son los que creímos. (Créditos: Pixabay)

 

Estamos acostumbrados a ver los efectos de las situaciones de manera lineal: “si doy estos pasos, los resultados serán estos”. Algo que me ha divertido mucho es descubrir que los resultados no necesariamente son los que creímos, sino que aparecen en direcciones a veces inesperadas por nuestra mente.

Nos gusta controlar todo y minimizar los riesgos, sin embargo, cuando elegimos fluir y estar abiertos a que existen miles, millones de posibilidades ahí esperándonos a que nos demos cuenta y las elijamos , podemos divertirnos y maravillarnos de todo lo que nos perdemos al estar siguiendo estructuras rígidas de pensamiento y acciones.

Como ya he mencionado en otras ocasiones, nuestros cuerpos son una brújula que nos aporta información muy valiosa para reconocer estas oportunidades.

¿Qué tal cuando se nos eriza la piel con algo que escuchamos o percibimos? ¿De verdad crees que es porque había viento? ¿Qué tal que eso es un mensaje de tu cuerpo diciéndote que sigas eso o que le gusta algo? ¿O cuando de pronto sientes tanto espacio con él que flotas? ¿Y qué me dices cuando de pronto se contrae y relaja, como diciéndote “sí”?

Cada uno de nosotros recibimos esta información de manera diferente y en distintas circunstancias. También puede cambiar la forma en la que nuestro cuerpo nos comunica algo que puede ser beneficioso para nuestras vidas, mucho más allá de lo obvio.

Hace poco una consultante me contó una historia que me gustaría compartir hoy contigo. Ella estaba pasando por una época de su vida muy complicada y estaba buscando trabajo. Le ofrecieron un puesto que de momento le llamó la atención y a la mera hora esa vacante no estuvo disponible, por lo que le ofrecieron otra opción que no se parecía nada a la original y que cualquiera, usando la lógica hubiera rechazado de inmediato. Sin embargo, no sabe por qué, pero algo sintió en su cuerpo que le dijo, “tómalo”.

Siguió la señal y fue precisamente en ese lugar cuando conoció a quien es hoy su esposo por más de 15 años. Formaron una familia muy bonita y un negocio próspero. Mi invitación el día de hoy es que te abras a recibir esas señales y que invites a tu cuerpo a reconocerlas y lo más importante, que elijas ir hacia allá por más irracional que esto parezca. Te aseguro que encontrarás regalos detrás de aquello que de momento no puedes ver. 

Blog Roberta Carriles, Blog The Bright Side

(Créditos: Pixabay)

Vivimos en un mundo que cada vez va más rápido, la tecnología nos sirve de herramienta para agilizar y optimizar nuestras vidas en muchos aspectos, sin embargo vivimos bombardeados de información por todos lados.

Esto puede hacer que en un momento dado nos veamos inmersos en un remolino en el que ya no sabemos ni a dónde vamos. Los días a veces nos van sacando pendientes como si en realidad de eso se tratara vivir.

Muchas veces ya ni nos detenemos a contemplar lo que pasa a nuestro alrededor y a cuestionarnos si realmente lo que estamos haciendo se parece a la vida que deseamos.

Como somos antenas, captamos muchas señales que nos causan ruido y nos cuesta sintonizarnos con quien realmente somos y por lo tanto nos sentimos agotados.

Te invito a que hagas una pausa y a que replantees si este camino que estás andando es realmente lo que te está acercando a esa vida que tanto has soñado, que voltees a tu alrededor.

Respira, observa el paisaje. ¿Qué hay ahí que no te has dado ni cuenta por estar como caballo de carreras? ¿Qué está pasando a tu alrededor? ¿Qué está sucediendo contigo?

Siéntate si quieres, aunque parezca que estás perdiendo el control puede ser exactamente lo contrario. ¿Qué tal que más bien tu piloto automático de tantos años es el que lleva las riendas?

¿Hacia dónde vas? ¿Qué trae adentro esa maleta que llevas cargando? Ya ha pasado tanto tiempo que ni siquiera te has dado cuenta de que tal vez lo que llevas en ella ya ni siquiera te sirve hoy. Tal vez algunas cosas que te funcionaron en el pasado en este momento ya están caducas. Saca una por una y si ya no las requieres hoy, déjalas en el camino.

Pregúntate ¿cómo sería la vida que deseo? Lo que tienes hoy ¿se parece o te acerca? ¿O más bien te está alejando?

¿Qué tendrías que hacer? ¿Cambiar de ruta? ¿Cambiar de ritmo? ¿En cuántos lugares de tu vida esta información que recibes te ha confundido tanto al grado de estar corriendo una carrera que ni siquiera es la tuya? Creíste que eso era lo que deseabas y tal vez no es así. ¿Es momento de sacar un nuevo mapa? ¿Es momento de trazar tu propio mapa?

Como darle prioridad a lo que me importa en la vida

Al cabo de un tiempo te darás cuenta que ya lo haces de manera natural y que estás viviendo la vida que deseas. ¿Te comprometes contigo? (Créditos: Pixabay)

 

Muchas veces decimos que deseamos ciertas cosas en nuestra vida y al mismo tiempo no hacemos nada al respecto. Por ejemplo: nos encanta leer, sin embargo no nos damos ni un minuto al día para hacerlo o según nosotros, nuestros amigos son lo más importante y jamás les mandamos un mensaje siquiera.

El día de hoy quiero proponerte un ejercicio para que te des cuenta realmente si lo que estás viviendo como importante en tu vida es parecido o está muy lejos de lo que dices que te interesa.

Toma un papel y divide en tres columnas. En la primera haz una lista de todos los aspectos que son de interés para ti : hijos, familia, pareja, amigos, trabajo, diversión, descanso, salud, ejercicio, entretenimiento, vida social, tiempo contigo, trabajo social, lectura y puedes añadir lo que sea.

En la segunda columna junto a cada uno de ellos pon una calificación del 1 al 10 de acuerdo a lo que según tú te importa cada uno de esos aspectos, de cómo sería el ideal en tu vida. Y en la tercera columna pon el número de lo que estás haciendo realmente al respecto. Es importante que seas [email protected] para que te des cuenta exactamente en dónde estás.

Probablemente te des cuenta de que hay una congruencia entre lo que dices que deseas y lo que vives, sin embargo tal vez existe una diferencia muy grande y tu vida no tiene el equilibrio que estás buscando. Ahora, de los que te salieron más bajos en puntuación, escribe aparte tres o cuatro actividades o maneras en las que podrías mejorar esos aspectos.

Por ejemplo: si te das cuenta de que tu vida social es nula, escribe opciones de cómo podrías tener actividades que te lleven a tenerla. O con el ejercicio, puedes poner: “salir a caminar media hora 3 veces por semana” o lo que se te ocurra.

Aquí el chiste es que durante la siguiente semana, te comprometas contigo a llevar a cabo por lo menos una actividad (o más, si así te parece bien) con respecto a esas áreas de tu vida que consideras importantes y que tal vez no les estés dando el tiempo.

Haz esto por una semana y vuelve a revisar lo que anotaste. ¿Cómo te sientes? Si crees que todavía te faltó, añade más formas en la que puedas integrar a tu vida eso que deseas. Puedes hacerlo cada semana e ir añadiendo cosas nuevas. Sé [email protected], se trata de divertirse, no de pasársela mal y que esto se convierta en una tortura.

the bright side blog

¿En cuántas áreas de tu vida eres una y en cuántas otra? ¿Estarías [email protected] a encontrar la gran potencia que tienes en ambas opciones? (Créditos: Pixabay)

Llevo meses preparando una clase como anfitriona que se llama “La Voz Correcta para ti”. Desde el principio me llamó mucho la atención, ya que más allá del título –que muchas veces se queda enfocado solamente en personas que desean dedicarse al canto o la oratoria– percibía que en ella encontraría algo más allá de eso.

Nuestra voz es la manera en la que nos comunicamos en el mundo, y va más allá de la mera expresión verbal, tiene que ver con quiénes somos y con cómo activar nuestra potencia para realmente transmitirla. Hoy me gustaría compartirte algo que me fascinó. En uno de los ejercicios hablamos acerca de la armonía y la melodía. Por lo general relacionamos la melodía con el liderazgo, y esto es porque en este mundo es muy reconocido “llevar la voz cantante”, por decirlo de alguna manera. Sin embargo, existe también la armonía, ese espacio en el que la melodía puede ser aún más potente y, al mismo tiempo, sin ella se reconoce con menos fuerza.

Si aplicas esto a tu vida, podrás darte cuenta en qué momentos eres o has sido melodía y en qué otros armonía. Es algo parecido a las energías masculina y femenina. La masculina es la acción, la que se ve, e incluso la que se reconoce más para generar ingresos económicos. En cambio, la armonía es como la femenina, que tiene que ver con sostener.

Y no se trata de competencia ni de determinar cuál es más importante que la otra, sino con cómo funciona cada una. Hace unas semanas escribí justamente de estas energías, tocándolas desde el punto de vista masculino y femenino; y en estos días descubrí otra manera en la que podemos percibir esto, sin el peso de que suene a “competencia”, que –nos guste o no–existe entre hombres y mujeres.

Plantearlo en términos de música, me parece una manera mucho más suave de comprender, y de recibir estos dos tipos de energía, para darnos cuenta de que podemos ser las dos. Precisamente en mi trabajo personal me he dado cuenta de que yo tengo las dos, y de que me sucedía algo muy curioso: por un lado le daba el valor económico al ser melodía y por el otro me frustraba cuando siendo armonía no encontraba ese reconocimiento. Hoy me di cuenta de que el primer reconocimiento nos lo tenemos que dar nosotros mismos, ya que al reconocer ese valor, lo podemos transmitir a los demás. ¿En cuántas áreas de tu vida estás siendo una y en cuántas la otra? ¿Estarías [email protected]  a observarlo y a encontrar que en ambas opciones tienes una gran potencia? ¿Cómo sería tu vida si lo hicieras?