¿Qué es lo bueno en tu vida a lo que no estás prestando atención?

Muchas veces, cuando nos sentimos atorados empezamos a buscar el cambio por todos lados, queremos cambiar de trabajo, dejar una relación o incluso mudarnos ciudad o de país.Creemos que de esa manera llegará nosotros la vida que tanto deseamos.Y muchas Veces ni siquiera nos decidimos a dar el paso, seguimos con un pie en la balsa y el otro en la orilla, lo cual nos hace sentir inestables. Elegir hacia dónde movernos nos causa conflicto.

Es importante reconocer todo lo que sí hay en dónde estás. “De esto,¿qué es lo bueno que no estoy viendo? ”; estaes una pregunta que te abre muchas opciones,pues empiezas a reconocer todo lo que ya está ahí y que has perdido de vista. Por lo general nos enfocamos en lo que no nos gusta en determinada circunstancia, persona o lugar, y mientras hagamos esto brincarán todos los aspectos negativos con los que no nos sentíamos felices. En cambio, cuando te cuestionas, el panorama se abre enormemente.

Una vez que te des cuenta de todo lo bueno que hay, puedes seguir con estas dos preguntas: “Si elijo esto, ¿cómo será mi vida en 5, 10, 20 años?”,o“Si no elijo esto, ¿cómo será mi vida en 5, 10, 20 años?”. Percibe lo que es más ligero parati. Como ya lo he dicho en repetidas ocasiones, nuestros cuerpos tienen la capacidad de reconocer qué será mejor para nosotros. Puedes sentirte expandido o contraído.

Hace poco un consultante se encontraba en una situación como la que describí y creía que cambiándosede casa,probablementesu vidaseríamejor.Asíqueempezó labúsqueda.Las ofertasde renta en la colonia a la que quería mudarse eran mucho más altas de lo que él pagaba en aquel momento, así que cada vez se sentía más frustrado, ya que había pensado que esa era la solución a sus problemas.

Mi recomendación fue que comenzará a hacerse estas preguntas y fue impresionante lo que obtuvo. Reconoció que el lugar en el que vivía era muy bonito y que ahí mismo existían muchas posibilidades que no había visto, como realizar algunos cambios mínimos al interior y que, además, podía hacer inmediatamente sin gastar lo que hubiera costado una mudanza.Y es muy curioso, porque lo queen un principio parecía más expansivo, que era mudarse, se transformó. Se dio cuenta de que su vida podía ser mucho mejor si se quedaba en donde estaba. Así que eligió poner ambos pies en la orilla.

Mi invitación el día de hoy es a que reconozcas cómo eres capaz de cambiar la energía de las cosas cuando estás [email protected] a cuestionarte.Estamos muy acostumbrados a caer en conclusiones y lo hacemos con las posibilidades disponibles al momento. ¿Cómo sería tu vida si cuestionarte fuera inherente a ti?

Hay momentos en la vida en los que empiezas a cosechar muchos logros de manera simultánea y podría parecer que eres un “suertudo”, pero no es así; lo que sucede es que, después de un tiempo de maduración de proyectos que a veces pudieron haber tomado una vida entera, empiezas a ver los frutos. Lo mismo pasa al revés, cuando de pronto parece ser que todo está saliendo mal. Tuve un maestro en el Centro de Kabbalah que nos decía “No existe el ‘de repente’”; más bien, se trata de una acumulación de circunstancias que en un momento dado salen a la luz. De nosotros depende estar conscientes de estos procesos para que no nos tomen por sorpresa.

Y así sucede con todo en nuestra vida, lo que podemos apreciar es solamente la punta del iceberg, pero abajo está todo lo que hemos creado con nuestras decisiones. Hay un ejemplo que me encanta: una niña siembra la semilla de un fruto y más adelante ve el árbol crecer y florecer.Ahora, cada vez que ve una semilla, puede ver en ella tanto al árbol como al fruto.

Constantemente estamos tomando decisiones: desde qué camino tomar hasta qué comer;y hay momentos en los que se trata de decisiones que podrían cambiar el rumbo nuestra vida. Puede s hacer un análisis de pros y contras a nivel racional; sin embargo, en lo que yo confío más es en nuestra intuición. Cómo te sientes con cada una de las opciones que se te presentan.

El mejor ejercicio es hacerlo de manera diaria y darnos un tiempo para evitar hacer todo en piloto automático: desde que te despiertas pregúntate: ¿qué ropa me quiero poner hoy?, ¿qué se me antoja desayunar? y ¿qué camino podría tomar para llegar al trabajo?

Algo que me encanta hacer para tomar decisiones importantes es preguntarme ¿cómo me sentiría en cinco años si tomo esta decisión? Y las respuestas vienen solas.Disfruta el proceso. Verás que, en la medida en la que te acostumbres a sentir alegría en las pequeñas decisiones, estarás conectándote contigo [email protected] y cuando te enfrentes a temas de mayor relevancia, ya tendrás las herramientas para elegir más fácilmente.

 

Aunque como adultos se supone que tenemos las riendas de nuestras vidas, a veces somos nuestros propios carceleros

Cuando éramos niñ@s teníamos una alegría natural, estábamos descubriendo el mundo y nos divertíamos haciéndolo. Empezamos a crecer y nos fueron imponiendo reglas, a comunicarnos todas nuestras obligaciones: “Tienes que recoger tu cuarto”,“Tienes que hacer tarea”,“Tenemos queira casa de tus abuelos”… Desde ese momento nos dimos cuenta que las cosas ya no eran tan divertidas, sino que tenían un peso: el de la obligación.

El punto aquí no es debatir si está mal educar a los niños; mi reflexión está enfocada más bien al cómo. Muchas veces es más fácil imponer una regla desde un lugar de autoridad, que enseñar para qué sirve o de qué manera le podría ayudar al niño lo que le estás diciendo.

En tu vida, ¿en cuántos lugares estás funcionando hoy desde el ’tengo que’? ¿Cuando lo lees te suena ligero? ¡Por supuesto que no! Vivir ahí es como traer cargando en nuestras espaldas la piedra del Pípila. Estar ahí nos hace sentir impotentes, creemos que no hay otra opción más que esa. ¿Y qué tal cuando somos nosotros mismos los que nos imponemos esa carga? Como adultos, se supone que ya tenemos las riendas de nuestras vidas y a veces somos nosotros quienes nos metemos en una cárcel y nos convertimos en nuestros propios celadores, olvidando que también tenemos la llave para salir de ahí. ¿Qué tal si hoy, como adulto, quitaras esas dos palabras de tu vocabulario? ¿Qué tal si pudieras cambiar el sentido de la obligación por otro que realmente te hiciera sentir [email protected]?

Imagina tu día: “Tengo que ir a trabajar,tengo que ir al súper,tengo que pagar la renta, tengo que hacer la tarea”. Si te despiertas con esa lista de pendientes en mente, creo que más bien te dan ganas de volverte a meter a la cama a dormir

¿Y si le dieras la vuelta? Usemos estos ejemplos: ¿Para qué vas al súper? Para tener comida en tu despensa. ¿Qué es lo que en realidad quieres? Tal vez abrir la despensa y ver que hay opciones para puedas desayunar delicioso, ¿cierto? ¿Y si mejor te conectas con eso? Voy al súper para desayunar, comer y cenar lo que me gusta. Y así con todo, una vez que cambias la obligación por un acto de voluntad, tu vida será más placentera otra vez.Mi invitación esta semana es que busques todos los lugares en tu vida en los que estás echándote encima un peso innecesario y que tomes las riendas, que encuentres la diversión en todo y que te des cuenta cómo con algo tan fácil como esto, tu vida puede cambiar.

Hemos hablado en otras ocasiones acerca de las etiquetas que nos ponen los demás como una manera de proyectarse a sí mismos en nosotros; sin embargo,hoy me gustaría abordar el tema desde lo que nosotros hemos definido que somos y que,tal vez,nos limita mucho más que las identidades falsas que creamos ante el punto de vista de otros. ¿Te has dado cuenta de que muchas de tus limitaciones son autoimpuestas? Esto es, como si tuvieras puesta la mano en el freno y cada vez que vas a salir adelante, tú [email protected] lo activas para detenerte. Sabes que tienes la capacidad de cambiar por completo tu realidad y las situaciones que ya no quieres más en tu vida; sin embargo, ¿cómo poder ser tan diferente a los demás?, ¿qué tal si te rechazan o te dicen que estás [email protected]? Entonces pretendes no saber, no tener esa llave que cambiaría tu vida y el mundo por completo para no incomodar.

 

El rechazo es una de las mentiras más grandes que nos contamos. ¿Qué rechazo es el que haces más grande de ti con tal de encajar? Suena absurdo, pero nos encontramos constantemente en esa lucha y preferimos mutilarnos, creyendo que así nos van a aceptar. Y la verdad es que los demás están tan ocupados en sus propias cosas que al final ni siquiera nos prestan la atención que según nosotros nos están dando. ¿Te has preguntado cómo sería tu vida si realmente estuvieras [email protected] a reconocer tu grandeza, tu potencia y capacidad para crear lo que deseas? ¿Y a cuánto te has aferrado diciendo que no puede cambiarlo cuando SABES que sí puedes? ¿Quétalsifueras más [email protected], más valiente,más [email protected] de lo que te gustaría reconocer? Con frecuencia nuestra zona de confort se convierte en zona del terror cuando lo que parecía cómodo es una cárcel en la que nos metimos para lim i ta r n os

¿Qué te estás negando a reconocer que, si estuvieras dispuesto a aceptar, te permitiría llegar a lugares insospechados ya acceder a la vida que sabes que es posible para ti? Entonces,¿lo que temes tiene que ver con la opinión de los demás, o más bien es temor a darte cuenta de lo diferente que puedes ser para esta realidad? Muchas veces me he encontrado con situaciones en las que me dicen: “Esto no se puede ,nadie lo ha logrado, las cosas son así” y en muchas de esas ocasiones me he atrevido a decir:“No sé en tu mundo, pero en el mío sí es posible lo que deseo”. Han sido momentos de magia y de darme cuenta de que efectivamente tenemos la capacidad de crear una realidad personal con todo y las limitaciones que aparentemente están ahí. Te invito a que reconozcas que tú también puedes hacerlo, que dejes el miedo a un lado y que te abras a recibir.

Creo que a todos en algún momento nos gustaría tener una bola de cristal para saber si lo que estamos eligiendo en nuestras vidas es ‘lo correcto’, si vamos por el camino indicado, si nuestras decisiones nos llevarán adonde deseamos.Amamos el control, sin darnos cuenta de que nunca lo tenemos y que al final los controlados somos nosotros mismos. Hace unas semanas empecé a hacerme preguntas al respecto “¿será que este es mi camino?”,“¿será que tal vez estoy queriendo forzar las cosas y en verdad no es por aquí?”,“si no es por aquí, ¿por dónde?”

 

Han sido semanas muy fuertes, con muchos cambios, de mucha intensidad. Finalmente mi cuerpo me pidió un descanso. Creo que iba muy rápido y no estaba siendo amable con él. He hablado muchas veces de lo importante que es hacerle caso a nuestro cuerpo, y en un momento de congruencia decidí hacerle caso al mío.De momento mesentí preocupada y me costótrabajo hacerlo, ya que mi mente loca me decía que cómo iba a descansar cuando mi mayor fuente de ingresos es mi trabajo;sin embargo, algo en mí me invitó a seguir lo que era inminente. Dejar todo a un lado y aceptar lo que estaba requiriendo. Así que me di una semana en la que incluso estuve en reposo dos días, sin salir.

Y ocurrió la magia… Como muchas veces lo he dicho: las oportunidades están ahí, solo esperando a ser descubiertas si las elegimos,si soltamosel control.Me dicuenta quemás cercade loque y ocreía, había personas que estaban dispuestas a sostener mi espalda en estos momentos …con solo alzar la mano y pedirlo. Contra toda lógica, decidí seguir la energía, apapacharme y dejarme apapachar. Estos últimos días han sido la prueba de que cuando haces preguntas y fluyes, todo empiez aa tener sentido y aparecen posibilidades aún mejores de las que podrías haber imaginado.

 

Volví a constatar que el  mundo es un gran árbol,abundante y que solamente se requiere ver a tus pies para darte cuenta todos los frutos que ya están ahí, esperando a ser recogidos . En estos días recordé que este camino lo inicié primeramente por mí, hice el compromiso personal de estar en mi mejor versión todoslos días y solamente así es que puedo compartir con quienes merodean. Volvía conectarme conmigo y a darme cuenta de que, no importa la actividad que haga, mi deseo de contribuir a dejar un mundo mejor del que encontré es genuino. No es la primera vez que vivo una situación así, en la que aunque crea que ‘d e b e r í a’ estar en otro lado, elijo seguir mi brújula personal y preguntar: “Si no es aquí… ¿en dónde?”, y no deja de sorprenderme lo que ocurre.

 

Foto: Cortesía

El día de hoy me gustaría hacer una reflexión acerca de la piratería y la copia, no desde una perspectiva legal o ética, sino más bien abordándola desde otro ángulo. En una conversación que sostuve la semana pasada, una persona comentaba que la mejor manera de controlar esta práctica era cambiando constantemente la última versión del tema publicado en cuestión, de modo que, a quienes desearan copiarlo, se les dificultara contar con los cambios si se hacían de manera dinámica. Otra persona tenía el punto de vista de que deberíamos estar dispuestos a que nos copiaran cuando hiciéramos algo. Fue ahí cuando me vinieron ciertas ideas. Creo que sin duda el mejor método para evitar que esto suceda es nunca compartir absolutamente nada, si es que tememos que alguien nos copie; sin embargo, ese no es el punto aquí. Se trata, más bien, de darnos cuenta de lo que sucede en realidad . Cuando alguien crea algo y lo hace público le pone algo de sí mismo, ya sea un libro, una clase, una canción, cualquier cosa; así que, por más que alguien trate de copiarlo no le saldrá idéntico, ya que en el proceso seguramente algo se le escapará. ¿Qué oportunidades se pueden presentar cuando alguien está tratando de copiarte?

Primero,darte cuenta de que lo que estás haciendo tiene un valor para alguien más,de lo contrario no le estarían poniendo atención;y por otro¿qué oportunidad haya de mejorarte ti mismo y de seguir creando cosas nuevas?El siempre ir un paso adelante. Si lo vemos desde este puntode vista, puede ser una gran oportunidad de superarte a ti mismo.

Por otro lado, si eres de los que copian ¿qué es lo que estás haciendo? ¿Eso va a contribuir más a alguien? ¿A ti mismo? ¿Qué es lo que intentas copiar? ¿Es verdaderamente el artículo o producto el que copias o más bien lo que quisieras es algo más? ¿Podría ser que crees que si lo haces tendrás la vida del otro o te aceptarán mejor?

Lo cierto es que a estas alturas es difícil inventar el hilo negro.Tomamos algo que ya está y le ponemos algo de nosotros mismos o lo situamos desde otra perspectiva.

¿Qué tal si todos nosotros reconociéramos nuestra capacidad creadora para hacer algo nuevo a partir de lo que ya existe, reconociendo y honrando al creador original y al mismo tiempo a nosotros mismos con la nueva aportación?